A veces la vida podría parecer un caos y el peor escenario que a alguien le pudo haber pasado, pero, ¿es eso cierto o sólo no se le ha observado adecuadamente? Cuando Andrés Nove Escobedo sale a la calle, casi siempre intenta mirar a su alrededor y tratar de entender lo que está pasando.

Regularmente, durante su salida en bicicleta, llega a ver perros rompiendo bolsas de basura, casas con propagandas políticas, gente pasada de copas y niños jugando, pequeñas personas que a veces los adultos no logran comprender, pero que él intenta descifrar con su pluma.


Nove Escobedo admite que su perspectiva cambió cuando leyó Pedro Páramo, ya que le interesó el tema mexicano

Como ejercicio, Andrés llega a tomar a los niños como modelos para practicar su anatomía y enfocarse en mostrar sus distintos tonos de piel, pero no solo eso, también lo que hacen y cómo reaccionan.

Nove Escobedo es un joven ilustrador de Mérida, Yucatán, quien, con solo 26 años de edad, se ha popularizado en redes sociales por ilustrar realidades, escenas de la vida diaria que lo han inspirado y que busca reflejar a través de su talento.

Entre sus ilustraciones más populares está el de un par de niños vestidos con uniforme El ilustrador escolar que, arrodillados en el piso, están entretenidos jugando a los tazos. A su alrededor, está un PauPau! de uva y una bolsa de Tortillinas que, en vez de tortillas, tiene un sándwich.

Otra de sus imágenes más gustadas por los usuarios, y que hasta el momento ha ganado poco más de 49 mil corazones en Twitter, es la de una niña quien, agotada por el sol, está caminando con los ojos cerrados mientras, de una bolsa con popote, intenta refrescarse con un refresco de cola.

La niña aparece con gotas de sudor sobre su rostro y va vestida con falda y playera escolar. En su espalda está cargando una gran mochila de la que lo único que sobresale es un Atlas de México y, como colguije, un personaje de Pokémon.

“Yes, another ‘Chale’ moment, and for your information, is ‘Mexican tragedies’ cuz i’m mexican, señores”, tuiteó el ilustrador al compartir otra de sus imágenes inspiradas en los niños, y en la que retrata cómo, mientras un pequeño está distraído jugando a las maquinitas, un perro le roba una de las tortas que dejó en su bolsa del mandado.

Nove Escobedo comenzó con este tipo de ilustraciones cuando la pandemia lo llevó a reflexionar y a estudiar, a tener una introspección sobre su infancia y sobre las cosas que ya no le estaban sorprendiendo.

Así, con lo que rescataba de su propia vida como niño y lo que veía en las calles, fue que creó y compartió estas realidades, las cuales ahora conforman gran parte de lo que está siendo su carrera.

“A veces, cuando salgo a comprar en la bicicleta me doy cuenta de cómo juegan los niños con palos, con cosas que tal vez para nosotros no tienen sentido, pero me gusta cómo ellos llegan a sorprenderse por todo. Eso me hizo practicar más su anatomía. Dije ‘vamos a retomar estos ejercicios donde yo rescato estos recuerdos que tengo de niño y los vamos a plasmar, vamos a estudiar’. O sea, en cada una de mis ilustraciones viene esta parte de estudio”, detalla.

‘Tengo muchas cosas que contar’, Andrés Nove Escobedo

Además de narrar con sus trazos diferentes vivencias infantiles, Andrés Nove Escobedo se enfoca en otras ideas que lo inspiran, como su reciente comic titulado Espinoza, a través del cual cuenta la historia de un pequeño cactus con una idea equivocada del amor que aprende sobre los peligros del apego y el espacio personal.

Con esto, uno de los propósitos de Nove Escobedo es que la gente que lo sigue no siempre esté esperando lo mismo de él, sino que se sorprenda con nuevas ilustraciones.

“Tengo muchas cosas que contar. Me gusta mucho contar historias, pero contar historias que se desarrollan aquí en México. Creo que mi perspectiva cambió cuando leí Pedro Páramo, a mí se me hizo increíble ese tema mexicano, y actualmente estoy leyendo Temporada de Huracanes, de Fernanda Melchor”, confiesa Andrés.

Para el ilustrador, aunque es evidente que aún no sabe qué pasará en el futuro, espera seguir contando historias como hasta ahora lo ha hecho, y tal vez hacer un corto, así como llegar a un punto en el que gente que esté en el medio pueda verlo para trabajar junto a él algunas ideas.

“Ahorita en este punto de mi vida estoy explorando narrativa. Estoy estudiando cómo hacer un script, cómo contar cosas (…) Entonces sí voy a hacer una que otra tragedia mexicana, pero ahorita voy a estar haciendo otras cosas que igual la gente no se espera, pero que a mí me llenan”, admite.

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