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ALV GTO: El Bajío como si nunca hubiera existido la pandemia

GUANAJUATO.- Un martes por la noche caminamos en grupo por las calles estrechas de la ciudad capital del Bajío, apenas rondan las 21 horas, y hay un tránsito peatonal ligero, pero que ya deja ver el paso de las estudiantinas que comienzan a congregar gente para sus paseos entre callejoneadas.

Se nos conduce a un antro, que por la hora y el día -ingenuo yo- está vacío, afortunadamente pensamos varios, que lo han abierto en exclusiva para nosotros, pero pasadas las 23 horas, jóvenes con dudosa mayoría de edad arriban a mesas contiguas, el reggaetón se empieza a apoderar de la pista de baile y el perreo intenso no se hace esperar.

Los asistentes con los que me encuentro, se sienten ansiosos, no esperaban ver tal raudal de gente, en su mayoría no habían salido o estado en una congregación multitudinaria desde que inició el confinamiento, así que deciden ir abandonando el inmueble poco a poco.

Pero esto no es lo más alarmante, en menos de una hora, el lugar está boyante, a tope de asistentes, bailando cuerpo a cuerpo, sudando a más no poder con la intensidad de la noche, gritando para poder comunicarse, Susana Distancia estaría indignada ante tal imagen.

Esta escena se repitió en varias ocasiones en mi presencia en Guanajuato, desconocía a qué nivel las autoridades municipales son de permisivas con los establecimientos, porque, debo decir, que estos espacios de entretenimiento operan hasta entradas las cuatro de la madrugada en su mayoría.

Pero no solo los antros, también taquerías, pizzerías y demás negocios de comida que permitan el munchies después de la media noche para bajar la borrachera, están disponibles para estos desvelados y no es ningún secreto, la chaviza se conoce perfecto los puntos para seguir tanto la fiesta, como la comida entrada la noche.

¿Rigor sanitario? ¿medidas de salud? ¿cuidado con el covid19? Por supuesto que son totalmente inexistentes, a continuación, imágenes que permiten ver como se comparten cucharas para servirse amenidades, un bar abierto a pasadas las 4 de la mañana, y hasta un can perdido en la noche, buscando a su amo o su jauría, mientras se alimenta de las sobras que dejan los noctámbulos embriagados.

Pero no solo de la noche viven los humanos, en recorridos diurnos observé que también hay un claro turismo extranjero, que asiste a mercados, fondas, restaurantes y las calles están concurridas por estos y demás peatones nacionales, en más de una ocasión abordé taxis, que sin cubrebocas atienden a su clientela, y solo por pasar en las inmediaciones del Callejón del Beso, se veía a la gente amontonada esperando su momento para capturar digitalmente la fotografía del recuerdo.

Pero la cúspide no ha llegado aun amigos míos, un evento de música electrónica se llevó a cabo en uno de los túneles de Guanajuato, pese a que los accesos eran caros (300 pesos por persona) más los consumos al interior del espectáculo (150 pesos por un trago con destilado de medio litro) el toquín estaba abarrotado, ojo, sin posibilidad de reingreso, porque se te quitaba la pulsera de acceso una vez abandonando el lugar.

Esto sin contar los accesos VIP, que desconozco el precio, pero bien se puede observar que, como si jamás hubiera existido la pandemia, se sigue discriminando entre públicos, siempre habrá espacio para mesas y asientos para quien lo pague, y frente al DJ, el público general de pie que baila sin cesar toda la noche.

PEDRO GONZÁLEZ CASTILLO

Seguramente estas postales de éxtasis, frenesí y descontrol también sucederán en otras partes de México, pero al menos en lo que me tocó presenciar, Guanajuato tuvo un retroceso hacia el pasado, para ellos jamás ha existido una crisis global sanitaria, pese a que en la realidad seguimos en un riesgo sanitario en curso, que sigue presentando nuevas variantes, de las que se desconoce, si las vacunas serán efectivas.

La cereza del pastel que incluye este viaje al pasado -estoy siendo sarcástico por si no lo notaban- es que mágicamente se permite fumar en TODOS los establecimientos, tengan terraza o no, ¿qué acaso no hay una legislación federal al respecto que lo prohíbe desde hace más de una década? Creo que la Cofepris debería darse una escapadita a Guanajuato.

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¿Qué mensaje quieren dar las autoridades municipales de Guanajuato? Creo que queda claro, el dinero es rey, porque mientras ocurría esta festividad elitista electrónica -que bueno, un aliciente tuvo, que fue en uno de los túneles a cielo abierto- en la Plaza de la Paz, se realizó una kermesse con juegos mecánicos y vendimia al por mayor, que permanecía abierta hasta pasada la medianoche.

¿Me dio COVID-19 por describir estas escenas de una ciudad irresponsable ante la pandemia? Espero que no, todavía no pasan los 15 días reglamentarios, pero de dar el positivo, créanme que lo haré público y se expresará a todas luces que esto ocurrió en Guanajuato debido a su negligencia.
¿Qué es más importante para el gobierno? ¿incentivar el turismo y obtener una derrama económica o proteger a sus ciudadanos contra el covid19? Juzguen por ustedes mismos.

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