Las hepatitis víricas constituyen un importante problema mundial de salud que exige una respuesta urgente. De acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2015 había aproximadamente 325 millones de personas con hepatitis crónicas, de las cuales 257 millones estaban infectadas por el virus de la hepatitis B (VHB) y 71 millones por el virus de la hepatitis C (VHC).

Mañana se celebrará el Día Mundial contra la Hepatitis y el objetivo es, por un lado, concientizar a las personas sobre esta enfermedad y, por el otro lado, invitar a los países a continuar concretando sus compromisos en un aumento de los servicios dirigidos a eliminar este padecimiento.

A pesar de que la Hepatitis C se puede curar por completo en tres meses con antivíricos de acción directa, sólo el 7 por ciento de los 71 millones de individuos que padecen la infección de forma crónica tienen acceso al tratamiento. Y en México no es diferente.


“La Secretaría de Salud federal señala que el 95 por ciento de los pacientes en México con Hepatitis C no han sido diagnosticados, lo que representa alrededor de 570 mil personas infectadas que aún no tienen conocimiento de su enfermedad”

David Kershenobich

Médico

El peligro está en que los mexicanos afectados por la Hepatitis C que no han sido diagnosticados y no cuentan con tratamientos tienen el riesgo de desarrollar cirrosis o cáncer de hígado.

El virus de la Hepatitis C se transmite por la sangre. Generalmente al consumir drogas inyectables y compartir el material de inyección; en entornos sanitarios, debido a la reutilización o la esterilización inadecuada de equipo médico, especialmente jeringas y agujas; a través de transfusiones de sangre y productos sanguíneos sin analizar.

El VHC también se puede transmitir por vía sexual y pasar de la madre infectada a su hijo, aunque estas formas de transmisión son menos frecuentes. Lo cierto es que no se transmite a través de la leche materna ni por los alimentos o el agua y menos por contacto ocasional, por ejemplo, abrazos, besos y comidas o bebidas compartidas con una persona infectada.

“Debemos sumar esfuerzos para sensibilizar a toda la población sobre los factores de riesgo para contraerla enafermedad, pero también a la comunidad médica sobre la importancia de la detección oportuna y el manejo adecuado del paciente que ya puede ser curado”, comentó el médico especialista.

Por su parte, Guadalupe Castro, directora de la Facultad Mexicana de Medicina de La Salle México, aseguró que “como comunidad médica, debemos sensibilizar a toda la población sobre los factores de riesgo para evitar contraer la enfermedad, realizar la detección oportuna y el manejo adecuado del paciente”.


Este tipo de Hepatitis C ya es posible tratarla gracias a la incorporación de medicamentos innovadores en las instituciones de salud pública. Con un régimen simple de una tableta al día por 12 semanas para todo perfil de pacientes

Los enfermos pueden acceder a ellas en instituciones de salud pública como el IMSS e ISSSTE, sin restricción de criterios; Seguro Popular, pacientes de 20 a 50 años/fibrosis grado F3 y F4 para pacientes monoinfectados /pacientes coinfectados (VIH-Hep C) de 20 a 50 años; y PEMEX, SEDENA, NAVAL, ISSEMYM, sin restricción de fibrosis.

Síntomas

El período de incubación de la Hepatitis C puede variar de dos semanas a seis meses. Tras la infección inicial, aproximadamente un 80 por ciento de los casos no presentan síntomas. Aquellos con sintomatología aguda pueden presentar fiebre, cansancio, inapetencia, náuseas, vómitos, dolor abdominal, orinas oscuras, heces claras, dolores articulares e ictericia (coloración amarillenta de la piel y los ojos).

Diagnóstico

Dado que la infección aguda por el VHC es generalmente asintomática, pocos son los casos diagnosticados en la fase aguda. A menudo, la infección crónica por el VHC también queda sin diagnosticar porque se mantiene asintomática hasta décadas después, cuando aparecen manifestaciones secundarias al daño hepático grave.

¿Y si ya estoy contagiado?

Para las personas infectadas por el virus, la OMS recomienda informarce y recibir asesoramiento sobre opciones de atención y tratamiento; vacunación contra las hepatitis A y B para prevenir la coinfección por esos virus y proteger el hígado; tratamiento médico temprano y adecuado, incluida, si procede, la terapia antivírica; y seguimiento periódico para el diagnóstico precoz de la enfermedad hepática crónica.

De alto riesgo

Se debe impulsar la detección oportuna a través de campañas de tamizaje en grupos de personas con alto riesgo:

>Haber recibido una transfusión de sangre o sus derivados (plasma, plaquetas, ) antes de 1994

>Operaciones, parto complicado o aborto antes de 1994 o si existe duda de haber recibido una transfusión sanguínea

>Uso de drogas inyectadas o intranasales, aunque sea una sola vez

>Perforaciones en el cuerpo (piercings)

>Tatuajes

>Punción accidental con agujas contaminadas

>Hemodiálisis

>Padecer hemofilia

>Portadores de VIH

>Personas que están privadas de la libertad

>Relaciones sexuales sin protección