En el 2006 los productores de alimentos comenzaron a mencionar la presencia de grasas trans en sus productos

La Food and Drug Administration de Estados Unidos (FDA), respondió a uno de los principales problemas de salud pública en su país proponiendo cambiar el estatus de las grasas trans, de ser un aditivo “generalmente reconocido como seguro” (GRAS), a quedar fuera de esa lista.

Esta determinación preliminar estará a discusión durante 60 días, pero de ser ratificada los fabricantes de alimentos tendrán que solicitar la aprobación de la FDA para incluir estas grasas en sus productos.

Las grasas trans se encuentran en muchos alimentos procesados y están relacionadas a enfermedades cardiovasculares, ya que incrementan la cantidad de colesterol “malo” y disminuyen la cantidad del bueno.

Desde el 2006 era obligatorio para las compañías incluir en la información nutrimental de los alimentos la cantidad de grasas trans que contenían, pero estas seguían considerándose seguras y podían ser incorporadas sin pedir permiso, igual que sustancias como la cafeína o la sal.

Como el público comenzó a rechazarlas, muchas cadenas de comida rápida y otras compañías decidieron eliminarlas de sus menús.

De ratificarse la determinación de la FDA, si se agregan sin la aprobación de esta administración, los productos en cuestión se considerarán adulterados y no podrán comercializarse legalmente.

A pesar de esta medida, las grasas trans no desaparecerían por completo. Pues estarán de manera natural en algunos alimentos y aceites, cuya producción involucra la aparición (natural) de aceites parcialmente hidrogenados. 

Mical E. Honigfort, oficial de la FDA, señala algunos productos en los que las grasas trans siguen presentes a pesar del rechazo del público:

-Productos horneados como galletas, pasteles y tartas congeladas
-Palomitas de microondas
-Pizzas congeladas
-Margarina
-Sustitutos de crema para café
-Productos de masa que se refrigeren, como rollos de canela o biscochos.
-Betunes preparados