“21”, el segundo álbum de Adele, todavía sigue dando de qué hablar a 21 meses de su lanzamiento oficial. El disco ha sido todo un fenómeno: se ha mantenido 79 semanas en el Top 10 de Estados Unidos, 24 de ellas en el primer lugar.

Con una artista así, la “pequeña” disquera británica XL Recordings se sacó la lotería… tan solo en 2011, “21” generó 67 millones de dólares de ingresos, lo que representa el 37 por ciento de los 181 millones de dólares que generó en total en ese año. El efecto Adele ayudó al pequeño sello británico a aumentar 400 por ciento sus ingresos en comparación con 2010.

La mitad de XL pertenece a Beggars Group, una compañía que a su vez tiene a sellos como 4AD, Matador Records y Rough Trade Records, algunos de los nombres más respetados en la música independiente. Por las filas de Beggars se encuentran artistas como Beck, Belle & Sebastian, Beirut, Bon Iver, Cat Power, Jarvis Cocker, Interpol, M.I.A., My Morning Jacket, The National, Radiohead, Sigur Rós, Sonic Youth, The Strokes, Thom Yorke, Vampire Weekend, The White Stripes… y la lista sigue.

El fenómeno de Adele se ha convertido en una especie de gran “caja chica” para Beggars y XL Recordings, lo que les permitirá mayor margen de maniobra para apoyar el lanzamiento de grupos menos conocidos. Con Adele ganamos
 todos: desde los fans que han comprado más de 25 millones de discos de la británica, hasta los que seguimos a los artistas firmados en la nube de sellos discográficos de Beggars.

XL Recordings se ha caracterizado en los últimos años por su precisión para seleccionar muy bien sus lanzamientos musicales. Este año la disquera ha publicado títulos de Jack White, The xx, Sigur Rós, Bobby Womack, Willis Earl Beal, Adele (un álbum en vivo), Titus Andronicus y espera lanzar material nuevo de Atoms For Peace, el súper grupo liderado por Thom Yorke, Flea y Nigel Godrich.

Para aquellos escépticos de la música pop, denle gracias a Adele porque gracias a sus ventas muchos de tus grupos favoritos menos conocidos tendrán apoyo 
de su disquera.