La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que para 2050, casi 2.500 millones de personas vivirán con algún grado de pérdida de audición, de las cuales, al menos, 700 millones necesitarán servicios de rehabilitación.

De acuerdo con el doctor Gonzalo Corvera Behar, director del Instituto Mexicano de Otología y Neurotología S.C. (IMON), la inacción tendrá costos para la salud y el bienestar de los afectados, asimismo, causará pérdidas económicas derivadas de la exclusión de esas personas de la comunicación, la educación y el empleo.

“El sentido de la audición es un factor clave de nuestro funcionamiento en la vida, y su pérdida, a menos que se atienda de manera adecuada y oportuna, afecta a toda la sociedad”, advierte Corvera Behar, en el marco del Día Internacional de la Sordera, a conmemorarse el próximo 25 de septiembre.

El especialista indica que el impacto de la pérdida auditiva no está determinado únicamente por su gravedad, sino también, en gran medida, por la eficacia de las intervenciones clínicas o de rehabilitación adoptadas.

“Un buen diagnóstico y de forma oportuna es la clave para evitar que el problema auditivo vaya escalando. La detección temprana es el primer paso. Si no se atiende a tiempo, la pérdida auditiva puede afectar múltiples aspectos de nuestra vida como la comunicación, la cognición, la educación, la salud mental y las relaciones interpersonales, además de que en la niñez es fundamental para el desarrollo del lenguaje y el habla”, añade.

Datos de la OMS aseguran que las tendencias demográficas y de población reflejan la alta y creciente prevalencia de la pérdida auditiva en todo el mundo a lo largo de la vida.

El número de personas con pérdida auditiva puede aumentar más de 1.5 veces durante las próximas tres décadas, y es probable que más de 700 millones de personas experimenten un nivel moderado o alto de pérdida auditiva.

El doctor abunda que las principales causas de la pérdida auditiva son diversas; desde eventos adversos relacionados con el nacimiento e infecciones del oído hasta infecciones virales, exposición al ruido, medicamentos ototóxicos y elecciones relacionadas con el estilo de vida.

No obstante, muchos de ellos se pueden prevenir a lo largo de la vida con una buena higiene del oído, evitando los sonidos fuertes y adoptando un estilo de vida saludable.

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