Prepandemia, el psiquiatra Edilberto Peña me compartió que una hora diaria era el tiempo adecuado de videojuegos para un niño. En tiempos pandémicos, el mismo Ediblerto me ajustó el comentario: que el tiempo ideal para un niño podría ser el doble, es decir dos horas diarias.

Lo anterior, en junio de 2020, pero desde entonces las cosas han cambiado mucho. Lo que describiré a continuación son algunas recomendaciones y experiencias relacionadas con los niños, la familia y los videojuegos.

Control parental sí o sí. La mejor decisión que pudimos haber tomado fue colocar controles parentales en la Nintendo Switch, tabletas y consolas. Así, podemos limitar la cantidad de horas que pueden usar los dispositivos y los horarios en los que pueden hacerlo. Esto también ayuda para que sólo vean y accedan a contenido que es para su edad. Ahora, por ejemplo, mis hijos sólo pueden usar la consola de viernes a domingo, 3 horas diarias. En el caso de tablets, lo pueden usar sólo 45 minutos de lunes a viernes.

No videojuegos antes de dormir. Algo que mencionó Edilberto Peña fue que era muy importante cortar las pantallas antes de la hora de dormir. Es así que tratamos que las consolas y los gadgets sólo puedan usarse hasta las 7pm. ¿Por qué a esa hora? Porque así, al menos, ya habrán tenido una hora de pausa antes de irse a la cama.

Promueve el juego sin videojuego. Antes de todos estos horarios y programaciones, me di cuenta que los niños ya no querían jugar con sus juguetes y de hecho, querían únicamente jugar con sus consolas.

Sin embargo, con los nuevos horarios también hemos promovido el armado de Legos y rompecabezas, juego libre, así como disminuido el tiempo de ver televisión a sólo una hora diaria entre semana.

Videojuego en familia. Algo que me ha gustado mucho es que en casa todos jugamos Animal Crossing, lo cual nos ha permitido no sólo compartir una actividad, sino también empatizar con los niños. De esta suerte, ahora también podemos visitar nuestras islas, enviarnos regalos virtuales o compartir nuestros avatares.

Asimismo, estamos jugando Mario Party, un título que cuenta con una especie de juegos de mesa al puro estilo del “Juego de la Oca”, en donde compartimos, competimos y nos divertimos como familia. Obvio, estos juegos son extra al horario que tienen permitido los niños, pero nos ayudan a fortalecer nuestra relación.

Finalmente, todo esto no es una verdad absoluta, sino algo que quizá hoy funcione y como, todo con los niños, quizá mañana no.