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Opinión

Cuando en sus mocedades, 1965,  Vicente Fox Quesada tuvo su primer empleo como distribuidor local de la Coca-Cola, jamás imaginó que cinco décadas más tarde propondría la creación de un fondo de 500 millones de dólares, que prácticamente ya está (sin tener de por medio comisión alguna, Fox dixit) para invertir en la industria petrolera mexicana.

Posteriormente, en 1979 dejó la compañía refresquera para convertirse en exportador de verduras y calzado.

Así pues, 35 años más tarde, Vicente Fuchs (hay que recordar que su abuelo paterno se llamó Joseph Louis Fuchs), tampoco consideró hablar, y en consecuencia tener un fondo de 500 millones de dólares para invertir en la todavía paraestatal llamada Petróleos Mexicanos, Pemex.

Luego, cuando Manuel Clouthier del Rincón, en 1988, nombra  secretario del ramo agropecuario a Fox o a Fuchs (en inglés y en alemán, tienen el significado de zorro), para restarle autoridad al entonces Presidente Carlos Salinas de Gortari,  este político de las botas de charol nunca pensó en semejante millonada en verdes para hacerlos ganar en la industria petrolera nacional.

El 6 de julio de 1988 fue electo diputado federal para integrar la LIV Legislatura y para ese año y con este triunfo, el locuaz y lenguaraz guanajuatense no imaginó que, en el 2014, hablaría a nombre de quién sabe quién de poner en la mesa muchos millones de dólares.

El lapso de 1995 a 1999, al desempeñarse como gobernador de Guanajuato, inició el despegue inimaginable para empezar a hacer referencia de millones o miles de millones de pesos, pero no propiedad de él, sino del presupuesto del estado cuna de Don Miguel Hidalgo.

Más tarde, con el apoyo y los buenos oficios del empresario Lino Korrodi, en 1999 se inició una costosa precampaña por la candidatura del Partido Acción Nacional, PAN, para contender por la Presidencia de la República. Para ese año, Vicente Fuchs o Fox, ya estaba en las grandes ligas de las cifras multimillonarias en el país y, posiblemente, empezaba a considerar a futuro la promoción de inversiones millonarias para beneficiar al pueblo mexicano, igualito como lo hizo en su sexenio. 

Transcurridos siete años de haber concluido su administración, que llevó a la involución social a millones de personas, en este 2014, Fuchs o Fox,  hoy se encuentra en condiciones de hablar a voz en cuello, de millones en billete verde, sin revelar a quién pertenecen o de dónde proceden. 

Los malpensados que nunca faltan, comentan que seguramente el expresidente de México se presta al juego de inversionistas que tienen 500 millones de dólares para meterle a Petróleos Mexicanos, empresa cuya lápida todavía no se escribe.

Esos mismos malpensados consideran que al no revelar nombres de los que hicieron la “polla” (500 millones de dólares) para invertirlos en el rubro petrolero, Don Vicente Fuchs Quesada podría ser el primer exmandatario mexicano en convertirse en prestanombres.

En México, nadie con sano juicio se pudo haber imaginado que un supervisor de ruta de camiones repartidores de Coca-Cola, hiciera referencia a millones de dólares y tuviera dos hijastros como Jorge y Manuel Bribiesca, que están bajo sospecha de defraudar a la empresa en la cual hoy el exempleado de la refresquera multinacional, quiere ser inversionista.

Como conclusión, recordamos algo que leímos en alguna publicación de provincia que a la letra dice “sacristán que vende cera y no tiene cerería ¿de dónde? pues de la sacristía”.

Los casos de Pedro Aspe y Francisco Gil Díaz

Como el caso de Vicente Fox, Pedro Aspe Armella durante el sexenio de Miguel de la Madrid Hurtado, ocupaba una oficinita en la calle de Balderas casi esquina con Morelos, donde estaba la sede del Inegi. Él era un responsable gris de esta dependencia. 

El autor de la frase en el sentido de que “la miseria en México es un mito genial”, muchos años después se convirtió en accionista de la empresa aérea Volaris; también tiene importantes decisiones en la famosa consultoría Protego, que lo mismo trabajó para los gobiernos federales panistas, como para autoridades estatales del priismo.

De ahí que la información que tiene puede ser utilizada a favor o en contra de los involucrados. 

Los enterados advierten que en Pedro Aspe, se repite el caso de la cera y la cerería.

De Francisco Gil Díaz todos lo sintieron como un secretario de Hacienda de hierro. Que era el terror como tal. 

Sin embargo, muchos años después se convirtió en empleado de una telefónica y gracias a la Cámara de Diputados no se ungió como funcionario a nivel mundial de una famosa institución bancaria que compró un banco en México.

Madero y Villarreal, “pinches ladrones”

Se conocen o los presentamos, le diríamos al senador Ernesto Cordero, haciendo referencia a Gustavo Madero, todavía dirigente nacional de PAN; y a Luis Alberto Villarreal, coordinador de los blanquiazules en el Cámara baja.

Curiosamente todos estos desencuentros al interior del Partido Acción Nacional y de otras organizaciones políticas, así como en la administración pública en sus tres niveles, es por el dinero y por el poder, no hay otra cosa más.

Recordemos que Cordero fue destituido por Madero de la coordinación de los senadores blanquiazules. Ahora, el exprecandidato panadero a la Presidencia de la República viene por la revancha y a toda costa trata de impedir que Madero se reelija y que  alguno de sus incondicionales lo releve.

No hace mucho el diputado Luis Alberto Villarreal fue acusado de conseguir obra pública para los municipios, pero con su respectiva mochada. Esto lo está capitalizando el exsecretario de Hacienda, Ernesto Cordero, porque Villarreal se ha convertido en incondicional del sobrino nieto del Apóstol de la Democracia en el asuntillo del relevo en Acción Nacional, de ahí la expresión de “pinches ladrones”.

Lo que pocos saben, dicen los que si saben, es que Gustavo Madero ya tiene una serie de acercamientos con el becario de Harvard, Felipe El Guerrero y que, entre otras cosas, se ha planteado que la señora  Margarita Zavala, se convierta en diputada federal, para después ser la coordinadora de la bancada panista.

Y como Ernesto Cordero, no es la octava maravilla del mundo en cuanto a política se refiere, estamos ciertos que desconoce las maniobras que se dan a sus espaldas. de ahí tenemos que considerar que al final del día el único hundido será él, pues Juan Manuel Oliva, Roberto Gil Zuarth, Javier Lozano Alarcón y hasta la excandidata presidencial, Josefina Vázquez Mota, se quedarán colgados de la brocha, porque estos panistas se engañan si piensan que en política no hay intereses, sino solamente amistades.

Y si no, que se lo pregunten a la exardilla, Diego Fernández de Cevallos, quien les puede dar una lección de cómo anteponer los intereses sobre los amigos y a la supuesta ideología.

En todo este jueguito de párvulos que se ha desatado en el Partido Acción Nacional, los que saldrán menos raspados, podrían ser el otro suspirante presidencial, Santiago Creel Miranda y ese involucrado en el caso de la guardería de Hermosillo, Sonora, Juan Molinar Horcasitas.

Acerca de las expresiones que le “pincharon” por teléfono al senador Ernesto Cordero, estas nos reflejan el nivel ideológico e intelectual de un legislador y aspirante a la Presidencia de la República que, de buenas a primeras lo hicieron político, quien se calienta en demasía, porque eso de “pinches ladrones”, hay que dejárselo a los carretoneros, con disculpas adelantadas a ese sector laboral.  

Cordero ha demostrado que no tiene mecha, más o menos como su amigo y protector Felipe El Guerrero y desconoce que la venganza en esta praxis es un platillo que debe tomarse frío para evitar quemarse, cosa que le ha ocurrido en más de una ocasión al senador panista.

Las aves de paso en la política

Normalmente, las más de las personas que se desempeñan en cualquier otra actividad que no sea la política, esperan pacientemente retirarse de su vida productiva, jubilarse y esperar su pensión.

Esto no ocurre en la política, porque en esta actividad, es la política la que retira a quienes se han entregado a ella, es la que desaparece a quiénes no fueron capaces o cometieron errores garrafales (corrupción) y no pueden continuar siendo ejemplos de impunidad absoluta.

En estos casos, el ostracismo, no la cárcel, es uno de los peores castigos para quienes su incapacidad los exhibió y para los que pensaron que el gobernar era sinónimo de impunidad y corrupción.

Son aves de paso en la política o en la función pública, porque en su momento fueron resultado de la improvisación. Esto, como parte del amiguismo, el compadrazgo y los padrinazgos.

Van algunos nombres que son recordados por la voz popular: 

Eliseo Mendoza Berrueto, Tomás Yarrington Ruvalcaba, Ismael Hernández Deras, Diódoro Carrasco Altamirano, Mario Marín, Sergio Estrada Cajigal, Humberto Moreira, Natividad González Parás, Eugenio Hernández Flores, Emilio González Márquez, Luis Ernesto Derbez, Pedro Cerisola y Weber, Francisco Javier Mayorga Castañeda, Rodolfo Elizondo Torres,  Sari Bermúdez, Nelson Vargas, Alejandro Poiré, Bruno Ferrari, Alberto Cárdenas Jiménez,  Rosalinda Vélez, Leticia Navarro y Abelardo Escobar Prieto, entre muchas otras aves de paso en o de la política nacional, así como en la administración pública.

El deterioro provocado por quienes los impusieron es irreversible en el recuento de daños en México.


* Esta opinión no refleja la del periódico

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