“Nuestra mente está severamente entrenada para ver peligro en cada cosa que percibe. Su enfoque prioritario ha sido la supervivencia, proteger al cuerpo, hacerle vivir un poco más, combatir, competir, detectar el peligro para luchar o huir”, dice Jorge Lomar.

Preguntas que nos hacemos constantemente como: ¿Por qué tanto interés por parte de esa persona?, ¿será peligroso manejar por esta zona?, ¿será tóxico?, ¿se merecerá mi perdón?, ¿será verdad lo que dice? o ¿esto engordará? verifican nuestra desconfianza hacia el mundo.

Es duro vivir con miedo. Esta vez nos encargaremos específicamente del programa de mi mente que constantemente dice que el mundo es peligroso. En realidad, ¿qué te acecha? ¿El mundo o tu mente programada? Es momento de tomar responsabilidad mental para liberarnos.

El mundo que veo es una proyección de lo que creo que soy, afuera no hay nada más que efectos y todos son neutros, no culpables ni peligrosos.

Una de las maneras más eficientes para encontrar paz es viendo la inocencia en nosotros y en los demás. 

De esa manera se acaban las culpas, los rencores, los miedos y la desconfianza. Jorge Lomar nos invita a hacerlo de la manera más práctica y sencilla. Con cada persona con la que tengas un problema, tráela a tu mente, visualízala y di suave y firmemente “Eres inocente, soy inocente. Siento que eres inofensivo, soy inofensivo”, después entra en silencio.

Todo es cuestión de limpiar la mente que percibe. Busca paz en eso que ves. Cada persona que miras está proyectando aspectos de las creencias profundas que tienes sobre tu propia identidad. Cada persona a la que liberas de culpa y de miedo, significa que te estás liberando a ti mismo de esa culpa y miedo.

Siéntete inocente y nada podrás temer. Cuanto más profundamente tengas acceso a ese sentimiento, más profunda será tu paz y más cerca sentirás tu identidad.

Date cuenta de que al activar tu voluntad de cambiar la percepción sobre esa persona, algo sucede, algo sientes más amable en tu interior. Basta tener la voluntad de ver un mundo inocente para comenzar a experimentarlo.

Aplícalo a todas las personas con las que convives, familia, pareja y amigos. Recuerda que no lo haces por ellos, no te confundas, lo haces porque estás limpiando tu mente. La primera persona que se beneficiará serás tú pues de inmediato experimentarás la paz y la confianza, comprenderás que todo está bien y no hay nada que temer.

No hay meditación más efectiva que este poderoso cambio de percepción. “En mi inocencia reside mi seguridad”, asegura Lomar.