Todos los seres humanos deseamos sentirnos amados y protegidos, pero muy pocos saben sentir a sus ángeles guardianes.

Los ángeles son protectores personales que nos han acompañado a través de esta vida y todas las anteriores. Son seres de otras dimensiones que no interfieren en las decisiones de la persona, pues respetan el libre albedrío. Sin embargo, esto nos les impide tener comunicación o responder si la persona lo solicita. Para poder contactar con tu ángel debes invocarlo. 

Él es el ser que mejor te conoce y su único objetivo es estar a un lado tuyo para cuando lo necesites. Muchas veces pensamos que si realmente existiera un ángel para cada persona no tendríamos porque sufrir tanto. Pero se nos olvida que todo lo que vivimos fue escogido por nosotros mismos para aprender y evolucionar, incluso antes de nacer.

Nuestro ángel es solo un guía. Cuando nosotros estamos dispuestos a atender y escuchar, nuestra vida es más sencilla.

Hay muchísimas formas de contactar con ellos y no es tan complicado como parece. 

Puedes empezar por preguntarle su nombre. Antes de dormir solo piensa en tu ángel y dile con la mente que deseas saber su nombre. Ya sea que te venga a la mente un nombre en ese momento, que sueñes con él y te lo diga, o que en la mañana estés leyendo algo y te brinque un nombre. Podría pasar de muchas maneras, ellos tienen formas distintas de hablarnos.

La manera más fácil de comunicarse con ellos es a través de sueños y señales. Entre más atención pongas a esas señales, más fácil vas a conocer la forma que tiene tu ángel para comunicarse contigo. 

La manera que tenemos de recibir las señales es por medio de la intuición y la mejor forma de desarrollarla es haciendo caso. A la primera. 

Por ejemplo, si vas manejando y sientes por un instante que debes tomar un camino diferente, ¡hazlo! 

Si vas a salir de viaje y se empiezan a poner muchas trabas, es preferible posponerlo o cancelarlo, es probable que te estén pidiendo quedarte para evitar algún problema. Si estás a punto de decir algo y alguien te interrumpe constantemente, puede que sea mala idea externarlo.

¿Cuántas veces te ha pasado que por detalles o contratiempos que a veces te hacen enojar como el trafico, la fila del banco o tu celular sin batería, te salvan de accidentes o te ahorran un problema mayor? Y después de quejarte y enojarte piensas “de no haber sido por esto…”. 

Por eso siempre es mejor soltar y confiar en que todo lo que pasa es por y para algo y así es perfecto. 

Hay muchos tipos de señales, que las irás descubriendo entre más lo practiques. Lo importante es no pensar tanto, porque la información que viene de la intuición dura milésimas de segundos y si entra nuestra mente la información se va o al racionalizar una intuición nos convencemos de que no tiene razón de ser.

Retomando el ejemplo de ir manejando, si tu intuición te hace cambiar de rumbo, pero después piensas que ese es el camino más rápido porque hay menos semáforos o porque hay menos tráfico (metiste la mente y la intuición deja de hacer efecto). Resulta que sí era el camino más rápido, pero hubo un choque. Es ahí donde piensas: ¡Sabía que me tenía que ir por el otro lado!

Para comunicarte con tu ángel por medio de los sueños es cuestión de hacer una pregunta antes de dormir o plantearle algún problema que estés viviendo y es muy probable que en la mañana amanezcas con una respuesta o una solución.  

Todo lo que le pidas a tu ángel te será concedido siempre y cuando pase la prueba de los tres filtros: Es bueno para mí? Es bueno para los demás? Y Esto me ayuda en mi proceso de evolución? Y, obviamente, siempre y cuando no interfiera con el libre albedrío de nadie.

Los ángeles son luz y la luz no invade, así que si quieres ayuda, compañía, respuestas o soluciones, ¡sólo pide! Él va a estar agradecido de que por fin lo tomes en cuenta.