¡Tu navegador no soporta JavaScript!
Opinión

La detención la semana pasada de Susana Gutiérrez Barajas, presuntamente por encabezar una red de prostitución y trata de blancas, suena más bien a un acto de venganza montado por un desarrollador en complicidad con la Procuraduría de Nuevo León.

En este caso lo único que tiene la subprocuradora Norma Leticia Platas Gómez en contra de Gutiérrez Barajas, es que es dueña por herencia de un hotel del centro de la ciudad utilizado por prostitutas para su trabajo.

¿Sabe cuántos hoteles hay en Monterrey cuyos cuartos son rentados por clientes de sexoservidoras o por ellas mismas?

La lista es amplia y van desde modestos hoteles del centro de la ciudad hasta exclusivos en San Pedro.

Pero la Procuraduría sólo puso el ojo en el motel propiedad de esta mujer, que en los últimos días había estado muy activa denunciando en redes sociales la depredación que sufre el Cerro de las Mitras con el proyecto inmobiliario Monteleón.

En específico denunció a la Constructora Marfil, propiedad de Ramiro Guzmán Barbosa, expresidente de la Canadevi, un desarrollador a quien no le agrada nada ser señalado públicamente.

Independientes, peor que los ‘chapulines’

Los políticos “chapulines” y los diputados representaban lo más bajo y ruin de la política hasta que llegaron los ahora llamados independientes.

Porque a los chapulines se les criticaba que dejaran el cargo de elección popular a medias por su ambición personal. Pero los “independientes” han llevado el cinismo y la burla a los ciudadanos a un nivel nunca antes visto.

Sin vergüenza, sin rubor ni decencia, los “independientes” se inventaron eso de que no están obligados a renunciar para pedir las firmas que se necesitan para registrar su candidatura, violando todas las tesis y jurisprudencia que existe sobre la duplicidad de funciones, cancha pareja, promoción personalizada y desvío de recursos.

Hoy son aspirantes pero siguen cobrando en la nómina estatal, la que los ciudadanos de Nuevo León mantienen con el pago de sus impuestos.

Se los encontrará en las calles “en sus tiempos libres” pidiendo su apoyo para registrarse como candidatos.

No olvide la estafa que personifican.

Adiós, maestra

La madrugada de este sábado falleció la escritora y periodista Rosaura Barahona por complicaciones que tuvo en una operación para atender la fibrosis pulmonar que padecía desde hace años.

Desde esta columna nuestro más sincero pésame a su compañero, el crítico de cine, Roberto Escamilla, sus hijos y familiares.

A la voz de la maestra Barahona –siempre crítica y mordaz- se le extrañará por siempre.

Descanse en paz.


* Esta opinión no refleja la del periódico
Comentarios