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Opinión

Hay algo que debe de hacer el equipo de campaña de Enrique Peña Nieto si le interesa encontrar a los culpables de la debacle electoral del PRI en Nuevo León.

Y es que no hubo un traidor, sino varios priistas que jugaron en contra de candidatos tricolores y en consecuencia del candidato presidencial.

Hoy, el gobernador Rodrigo Medina podrá desligarse de la derrota priista en la jornada electoral, pero lo que no puede asegurar es que apoyó a Felipe Enríquez en la contienda por la Alcaldía de Monterrey.

Lo mismo ocurre con Álvaro Ibarra, secretario general de gobierno del Estado, quien durante los últimos meses estuvo confrontado con Javier Treviño, coordinador de la campaña presidencial de Peña Nieto.

La misma película de enfrentamientos la protagonizó Cristina Díaz, secretaria general del PRI, quien no perdió oportunidad para operar contra  Marcela Guerra e Ivonne Álvarez, candidatas priistas al Senado.

A esta ola de traiciones tricolores hay que agregarle las de Mario Guerrero y Edgar Olaiz, quienes unieron esfuerzos para que Gustavo Caballero perdiera por primera vez para el PRI el Distrito Local 1 de Monterrey.

Y la historia concluye con la operación que armó Ismael Flores y la CTM contra el candidato del PRI a la Alcaldía de Juárez y contra Irma Adriana Garza, aspirante por Santa Catarina.

No pues así cómo iba a ganar el PRI y Peña Nieto en Nuevo León.

El criterio para negar el voto por voto

El IFE rechazó llevar a cabo una vez más el cómputo y escrutinio de votos de la elección de senadores por Nuevo León.

En la contienda, la fórmula priista integrada por Marcela Guerra e Ivonne Álvarez apenas logró superar por 16 mil votos a la dupla panista formada por Raúl Gracia y Alejandra Sada.

Es decir, una diferencia menor a 1 punto porcentual entre los candidatos.

En teoría la diferencia tan estrecha en una votación es uno de los supuestos para que prospere el famoso “voto por voto”, que ya está contemplado en el Cofipe.

Sin embargo, como está redactado en la legislación electoral, sólo se establece la apertura de casillas cuando la diferencia mínima de votos existe –no en la votación total de una elección- sino sólo en un distrito electoral.

¿Se imaginan si esta vez Andrés Manuel López Obrador pierde de la misma forma que lo hizo en el 2006, donde Calderón apenas ganó la elección por una diferencia del .56%?

¿Y el IFE sale con esa jugada?

Relevo en SEMARNAT

Hace un mes Brenda Sánchez fue removida de la delegación estatal de la Semarnat y enviada como delegada de la dependencia federal al estado de Tlaxcala.

Se manejaron varios motivos por los cuales se ordenó en la Ciudad de México retirar a la funcionaria federal de la delegación de Nuevo León.

Inicialmente se manejó  que Sánchez fue transferida por negar los permisos para la instalación de la planta ganadera de Sukarne en Montemorelos.

Más bien la delegada federal fue castigada por haber autorizado licencias a los subdelegados Irasema Arriaga y David Puente, quienes aspiraban a una candidatura  en el PAN.

A Sánchez le ordenaron suspender los permisos que había otorgado, pero la funcionaria federal se negó a hacerlo y llegaron las consecuencias.


* Esta opinión no refleja la del periódico

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