Aunque la tecnología de las video llamadas no es nueva, es una realidad que su uso se ha potenciado en el trabajo durante la contingencia sanitaria empezada hacia finales de 2019 y extendida por el mundo entero durante 2020.

Pero como todo en la vida, no podemos generalizar las actividades económicas del planeta para llevarlas a cabo a través de un teléfono móvil, una tableta o una computadora. No olvidemos que hay quienes simplemente tienen que desplazarse para cumplir con su trabajo o de otra manera no llevarán bolillos a su casa.

Para los que proveen un servicio es mucho más fácil adaptar estas herramientas digitales a su labor cotidiana y aquí es donde nosotros como consumidores debemos ser más exigentes a la hora de elegir cómo y en qué gastar el dinero que tanto trabajo nos cuesta ganar (al menos a la mayoría).

Quiero poner como ejemplo la actividad aseguradora que sin duda pertenece a las denominadas “esenciales” pues siendo un sector financiero que tiene como razón de ser el preservar el patrimonio de la gente, no se entendería que dejaran de atender a sus clientes. Y en este sentido cobra particular importancia la actuación de los intermediarios que, como ya he escrito con anterioridad, deben brindar A-se-so-rí-a y no nada más levantar pedidos.

Con agrado he constatado que las personas que se dedican a esta bendita profesión han logrado adaptarse perfectamente al trabajo en casa y han encontrado también, la forma de atender a cabalidad las necesidades de un mercado que hoy tiene mayor cantidad de accesos a la información y que necesita una guía de primera línea para entender términos y condiciones que de entrada no son tan sencillos.

Adicionalmente es muy relevante destacar que esta labor se acompaña de vanguardia por parte de las compañías de seguros en el tema de los servicios remotos que hoy brindan y que facilitan el entendimiento de los prospectos y clientes y hacen que las y los asesores puedan respaldar en todo momento a quienes confían plenamente en ellos.

No olvidemos que estos instrumentos financieros al ser intangibles descansan sobre un principio fundamental que define el acuerdo de voluntades que es la buena fe plasmada en la formalización del contrato. Así, se podrá constatar que el dinero que hoy pago por una póliza mañana podrá ahorrarme cantidades inimaginables de recursos por el simple hecho de que: “las primas de los muchos pagan los siniestros de los pocos”.

Bienvenido el trabajo profesional de este gremio que ha logrado adaptarse a la realidad de desarrollarlo con la “oficina desde casa”.

Recuerda: “No es más rico el que gana más, sino el que sabe gastar”.

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