Reporte Indigo

INFINITO

Tocando fondo

https://www.youtube.com/watch?v=wyMvMRn4DrA

¿Has vivido experiencias difíciles que te hayan hecho sentir como si te llegara el agua al cuello?

Hay personas que con una vivencia trágica tocan fondo y a partir de eso su vida cambia por completo, hay otras que viven una experiencia tras otra hasta que un día dicen “ya no puedo más” o “me cansé de sufrir”.

Gerardo Shmedling le dio el término “Ley de Saturación” a ese punto de la vida al que unos llegan antes que otros y que es totalmente necesario para nuestra evolución.

Cuando una persona finalmente se convence de lo inútil que es pasar la vida luchando contra las circunstancias que no logra modificar; cuando se siente agobiada por los pésimos resultados que obtiene, ya sea en sus relaciones, en su salud, en su economía o en el trabajo; cuando le disgusta su vida o está aburrida en las actividades que realiza o desesperada en el lugar donde vive; mejor dicho, cuando está totalmente SATURADA de sufrimientos, conflictos, fracasos, enfermedades y dolores, es el momento exacto en que la persona está lista y abierta para aceptar nueva información y ya no pondrá resistencia a la transformación interior. 

Cuando se dé esa apertura al cambio, el universo la pondrá en contacto con fuentes de información como: cursos, libros, terapias, talleres o maestros y propiciará todas las circunstancias necesarias para que la persona pueda hacer el entrenamiento que le permitirá trascender definitivamente todas sus limitaciones mentales para poder evolucionar. 

Podrá por fin liberarse para siempre del sufrimiento, los conflictos, los fracasos, la enfermedad y el dolor.

Solo cuando nos sentimos saturados en la experiencia de aprendizaje que sea, es que decimos “necesito hacer algo diferente”. La Ley de Saturación rompe la resistencia al cambio, evitando que se detenga el proceso del desarrollo espiritual.

La información de sabiduría solo llegará a las personas que están listas para hacer el cambio interior, por eso hay a quienes les llega la información y la aprovechan mientras que otros se mantienen ensimismados en su dolor. 

Los que están listos y abiertos encuentran valioso un curso que tomaron o la terapia que recibieron porque les sirvió tanto que quieren compartirla con sus allegados o con personas que están sufriendo, pero esas personas no siempre los escuchan, no les interesa o no lo entienden, y eso es porque esa información no resuena en ellos ya que aún no se han “saturado” de sufrir. 

Debemos entender que no todos vamos al mismo paso, el proceso de cada uno es distinto y eso se debe respetar comprendiendo que les llegará el día en que ellos también despertarán.

Por naturaleza nos resistimos al cambio, sin embargo, esta Ley no tiene prisa, sino paciencia para esperar a que nos caiga “el 20” de que no venimos a sufrir. Pero como aprendemos a través de contrastes, la única manera de reconocer la felicidad ha sido por medio del sufrimiento. Dicho de otra manera, para reconocer la luz fue necesario conocer primero la oscuridad. 

Hemos visto que a algunas personas después de una enfermedad, un accidente, un divorcio o una quiebra económica, les cambia la vida, pero ese cambio nació en su interior, cuando se saturaron de dolor y decidieron dejar de sufrir. Esas personas se dieron cuenta que los resultados dependían únicamente de ellas mismas.

La vida nunca será como yo quiero, será como corresponde que sea. Cuando yo acepto no sufro, sufro cuando no acepto. La liberación comienza donde termina el sufrimiento. Cuando llegues al punto de saturación, dejas de resistirte, te abres al cambio y avanzas. 

Para esto necesitamos hacernos expertos en nosotros mismos, para que no necesitemos experiencias más contrastantes. 

Es mejor aprender al primer tropiezo y no tener que llegar al límite para poder cambiar el rumbo hacia la meta de aprender a ser felices, pero a veces es necesario tocar fondo. 

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