Hablarte del Saludo al Sol mientras lo veo en cada amanecer subiendo por el horizonte y en cada atardecer guardándose por entre la línea del mar y el infinito ha sido poético. Uno practica Surya Namaskar (Surya: Sol; Namaskar: Saludo) durante la mayoría de las clases físicas, sin tener una idea de dónde proviene y qué significan sus movimientos.

Desperté temprano, tomé la bici y me moví en dirección de Punta mosquitos en la Isla Holbox, ubiqué el lugar mas despejado y justo cuando apenas los rayos del sol comenzaban a emerger ofrecí las posturas, respiraciones y movimientos al Astro Rey, como lo practicaban en la antigüedad. Este tipo de Surya Namaskar está formado por 12 movimientos en donde se incluyen postraciones para presentar respetos, agradecimientos y honor al Sol. Después de algunas rondas de esta secuencia, cambié a la forma más contemporánea y conocida de realizarla, llamada Surya Namaskar A, donde se involucran 9 vinyasas.

En ambas secuencias la respiración guía el movimiento del cuerpo, la mirada se direcciona hacia un lugar específico para incrementar la percepción del momento mismo y en algunos casos la mente canta en cada postura un mantra  donde se celebra y habla de las virtudes y cualidades de la divinidad del Sol. Es una sensación de estar danzando mientras te unificas al todo y experimentas el convertirte en parte del paisaje. 

Esta práctica ha sido realizada desde la antigüedad como ejercicios para mantener sanos, fuertes y flexible a aquellos que la practican y requieren de un entrenamiento integral. La secuencia fluye honrando al hombre-mujer, después bajas con respeto hacia los reptiles en una lagartija, te mueves hacia el mamífero como la figura de un perro y finalizas al frente como hombre-mujer. Esta misma activación se da en el cerebro: Inicias en el neocortex, cambias al reptiliano, pasas por el Cortex y finalizas en el Neocortex. ¡Que maravilla! 

Deja que tu siguiente Saludo al Sol te guíe y te lleve en un viaje hacia todo aquello que es celebrado en ti y en el Cosmo. Om Shantih