La actual política energética del gobierno de la autodenominada Cuarta Transformación podría derivar en un movimiento que causa mucho escepticismo e inquietud en el sector energético. Se trata de la posible desaparición de la subsidiaria Pemex Comercio Internacional (PMI), la cual, de consolidarse, podría traer muchos efectos imprevisibles en el mercado, más allá del tema burocrático.

Fue el presidente Andrés Manuel López Obrador quien confirmó que la subsidiaria de Petróleos Mexicanos va a desaparecer, ya que, debido al giro en materia de política energética y a que se busca la autosuficiencia e incluso cerrar la llave de las exportaciones e importaciones de petróleo y sus derivados, no tiene razón de ser. Sus días podrían estar contados.

PMI realiza, entre otras, actividades de índole comercial en el mercado global del petróleo, con operaciones en más de 20 países, pero además es el principal ente de la empresa del Estado mexicano que busca establecer alianzas con otros participantes clave de la industria de los petrolíferos.

El mensaje que se estaría enviando, nos hacen ver, es que, con este y otros movimientos, la apuesta por fortalecer a Petróleos Mexicanos y el proyecto energético para la autosuficiencia de hidrocarburos se redobla, pero esto podría afectar seriamente algunas relaciones globales, pues no se percibe que en el corto, incluso ni en el mediano plazo, realmente las condiciones de la industria nacional permitan que México pueda ser autosuficiente en combustibles, por lo que parece prematuro perfilar cerrar las puertas. Veremos.

Más recursos para Refinería Olmeca

Muy relacionado también con el futuro de la política energética lo que pueda pasar con la Refinería Olmeca en Tabasco, para la cual el propio Presidente reconoció, durante su conferencia matutina de ayer, que podría requerir aún mayor inyección de recursos en los próximos años para comenzar a operar.

Los recursos se dan por descontado que, al menos en lo que resta del sexenio, llegarán para echar a andar esta obra emblemática, pero lo que realmente empieza a generar incertidumbre es que ya se hable abiertamente de “años” para empezar a operar, aún con los millones extra que se han aprobado por el Consejo de Pemex y los esfuerzos enfocados. Y lo que falta.