Entre una selvática explosión de voces a favor y en contra, el América contrató como técnico al argentino Santiago Solari. El parcial éxito del personaje parece sorprender a muchos. El estratega no hace sino establecer en un nuevo terreno la marca de la casa, la extensión de una escuela de futbol genuina con grandes adeptos y logros en más de cuatro décadas.

Estimado fan, en cualquier juicio debiera tomarse en cuenta el resultado final, pero también el proceso previo. Sin embargo, para muchos resulta muy satisfactorio expresarse con afán resultadista, es decir que la gente gusta de guiarse por los resultados o consecuencias más que por las causas para expresar su punto de vista. Resulta más cómodo no analizar, sino simplemente opinar.

Las redes sociales no son menos, pero tampoco más que un enorme estadio de futbol, al cual todo el mundo acude para desahogarse. El insulto es el eructo más fácil en ese espacio para desechar desperdicios emocionales.

Ahora le tocó a Solari, porque es parte del show llegar al equipo más mediático del futbol mexicano. Aunque su edad no es mucha, puesto que tiene 44 años (nació el 7 de octubre de 1966 en Rosario, provincia de Santa Fe), posee la veteranía del roce que como futbolista adquirió al jugar en las grandes latitudes más una corta experiencia como timonel del Real Madrid, algo que quisieran presumir a sus nietos no menos que el 90 por ciento de directores técnicos en el mundo.

Empero, así como hay alimentos chatarra que derivan en padecimiento de salud importante como es la obesidad, también hay información descompuesta que se consume a diario y contribuye a la contaminación del pensamiento masivo.

¿En qué noticiario o programa futbolero escuchaste de la escuela que precede al nuevo conductor de las Águilas?

EL ORIGEN

Érase una vez un adelantado a su tiempo que resumía su vida al quehacer cotidiano con la pelota.

Renato Cesarini nació en Italia el 11 de abril de 1906, pero llegó a Argentina llevado por sus padres a semanas de nacido. A los 19 años debutó como delantero en el Borgata Palermo y rápido saltó al Chacarita Juniors, Club Alvear, Ferrocarril Oeste, en la era del romance de ese país, antes de regresar a su patria en 1929, para integrar a la Juventus, con la que sumó su época dorada del pentacampeonato de liga 1931 a 35. Convocado por ello a la selección italiana, jugó ahí 11 partidos en los que marcó tres goles. Pero algo que distinguió a este jugador es la manera tan sorprendente de marcar goles que definían encuentros en los instantes finales.

Nació la zona Cesarini, es decir, el colofón que todos esperaban porque Renato se sacaba del botín algún conejo para maravillar a la concurrencia. El efecto dramático fue su sello.

El italiano volvió a Argentina para retirarse en 1939 con Chacarita Juniors y comenzar su fama como entrenador. Con su liderazgo y pasión aplicada en el trato del balón y desempeño vertical, tomó al River Plate y lo convirtió en La Máquina que ganó tres ligas en los 40. Entrenaría después con éxito a la Juve, Nápoles, Banfield, Boca Juniors y la selección de Argentina.

Pero algo que caracterizó al maestro de los grandes finales fue justo eso, el estilo disciplinado para aplicar la táctica y la estrategia en sus diferentes equipos.

Los libros que le refieren destacan el modelo Cesarini, que es más allá de una idea futbolística, donde al igual que sucede con el resto de la vida, hay un proceso de trabajo previo a la hora del juego, de entrenar de manera disciplinada, y donde el buen funcionamiento parte de gestionar cada despliegue con el cuidado del balón, siempre en busca de la excelencia.

De hecho, Cesarini dirigió a Pumas de la UNAM en 1962-64, y fincó las bases de la exitosa cantera universitaria que desde los años 70 fue tan prolífica de grandes valores para la Selección Mexicana, incluido el superlativo Hugo Sánchez.

‘EL INDIO’ Y LA ESCUELA

Jorge Solari fue un mediocampista con técnica y reciedumbre. En los años 60 fue jugador del Newells Old Boys; Vélez Sarsfield y River Plate. Participó con Argentina en el Mundial de Inglaterra 1966. En 1970 ganó la Copa Libertadores con Estudiantes de La Plata y concluyó su carrera en México como integrante del Torreón en la anual 1971-72.

Como técnico, dirigió al Rosario Central, Tecos de la UAG, Junior de Barranquilla, Millonarios de Bogotá, Vélez, Tenerife, Yokohama Marinos, entre otros. También fue seleccionador de Arabia Saudita en el Mundial de Estados Unidos 1994.

En 1997 llegó al timón del América de México, para acabar como líder general del Verano de ese año, pero ser eliminado por Monarcas Morelia en Cuartos de Final de la Liguilla. Continuó unos partidos en el torneo invernal, para renunciar en la fecha 16 y tomar la estafeta Gonzalo Farfán

‘El Indio’ Solari fundó en 1975 en Club de Futbol Renato Cesarini, debido a que siempre admiró a este maestro ítalo-argentino, y que además de tener un equipo se constituyó como una escuela con toda una estructura formadora, con un complejo deportivo que tiene 50 canchas.

Lo interesante aquí es que este colegio se destaca en la historia como una de las grandes canteras del futbol argentino e internacional, pues de aquí egresaron cracks de la talla de Javier Mascherano, Fabián Cubero, Martín Demichellis, el propio Santiago Solari y el sobrino de este, Augusto, que promete para crack y milita en el Celta de Vigo.

Jorge es hermano de Eduardo Solari, ex técnico de varios equipos en el futbol mexicano, y tío de los ex futbolistas Esteban, David y Santiago, el más destacado de todos en el campo de juego.

El prestigio de la escuela Cesarini es tal que se considera cuna del futbol rosarino moderno y hay versiones periodísticas que aseguran que Lionel Messi pudo haber comprado acciones de la empresa, debido a que el primo de ‘La Pulga’, Renato, se prepara ahí.

SUEÑO ALCANZADO

Hacia finales de los años 90, Santiago era un crack codiciado por los grandes equipos del mundo. Un mediocampista con clase, así como alta velocidad mental y física. Debutó en River Plate en 1996. Como ‘El Indio’ Solari estaba en el América, se mencionó la posibilidad de que las Águilas lo ficharan, según reveló a este columnista Don Panchito Hernández (qepd), directivo clásico del club azulcrema. El sueño se desvaneció en Coapa cuando ‘El Indiecito’, como le apodaron en honor a su tío, fue adquirido por el Atlético de Madrid en 1999. Un año después, el archirrival de los colchoneros, el Real Madrid lo integró a sus filas, donde jugó cinco años, período en el que cosechó dos coronas de La Liga, dos Supercopas de España, una de Champions League, una Supercopa de Europa y una Copa Intercontinental.

A su retiro, inició como estratega de las llamadas fuerzas inferiores del Madrid y del filial de Segunda B de este club, el Castilla. Tras hacer méritos, recibió la oportunidad de dirigir al primer equipo, el 31 de octubre de 2018, cuando los Merengues ganaron al Melilla 4-0 en Octavos de Final de la Copa del Rey. Fue cesado el 11 de marzo de 2019, al caer su escuadra en los Octavos de Final de Champions ante el Ajax de Amsterdam, relevándolo Zinedine Zidane.

Detalle curioso, Santiago sí jugaría en México en 2009 a 2010, en el ocaso de su carrera de pantalón corto con el Atlante. Sin embargo, llegar al América como estratega representa al final de cuentas un objetivo cumplido para este club.

LA MARCA

Los Solari son gente de futbol, pero también representantes de una escuela importante de futbol, y con una imagen institucional bien forjada.

Santiago porta esa estirpe y la categoría de desarrollarse en el balompié de más alta calidad en el mundo.

Por si fuera poco, posee una basta cultura. Cuenta con estudios universitarios realizados en el Richard Stockton College de Estados Unidos y gusta de leer al menos un libro por semana. Es adorador de su compatriota Jorge Luis Borges, padre del realismo fantástico, y es columnista invitado permanente en el diario El País de España.

La marca Solari es sólida. Por eso no era difícil imaginar, si se conociera todo esto, que llegaría a realizar en México un trabajo serio.

A esto habrá que aplaudir el manejo ejemplar de su marca personal. Habla sólo cuando es necesario y se enfoca en su trabajo. Su estilo de vestir siempre es como para posar en una portada de GQ y su léxico es depurado.

Hasta la realización de esta columna, en su campaña de estreno el elegante Santiago y el América van sublíderes de la tabla general en el futbol mexicano tras 11 jornadas, producto de ocho triunfos, un empate y dos tropiezos. Y serían primeros si no fuera porque una de las derrotas fue la perdida en la mesa el juego aquel con una alineación indebida de un jugador que nunca alineó. Habrá que esperar cosas más interesantes de esta aventura conjunta, para corroborar en proceso y resultados si el fichaje del banquillo azulcrema fue o no un éxito. #aVer

¿Quién es Héctor Quispe?

Periodista y consultor. Dirige CID Consultoría, casa de soluciones en cifras y contenidos enfocados en el fan y su identidad; es MBA en Dirección y Gestión de Entidades Deportivas, por la Universidad Europea de Madrid; tiene la especialidad de Periodismo Deportivo, por el Programa Prensa y Democracia de la Universidad Iberoamericana. Coordina el Diplomado de Periodismo Deportivo Digital en la Escuela Carlos Septién García, y da clases en el de Marketing and Communication for Sports Brands, en la Universidad Anáhuac. Su análisis es consultado por diferentes medios en torno a negocios y deporte: Red Forbes, MedioTiempo, Expansión, El País, Fox News, Telemundo, Foro TV y TUDN, entre otros, además de que funge como Senior Editor en el diario AM de Querétaro desde noviembre de 2020. Es coautor del libro “Cómo hacer Periodismo Deportivo. Una visión Iberoamericana”, y publica esta columna cada jueves en la multiplataforma de Reporte Índigo.