¡Tu navegador no soporta JavaScript!
Opinión

Siempre he dicho que el deporte es un reflejo fiel, que no lo más importante, en la vida político, económica y social de cualquier país. Y este fin de semana esta magia y nobleza del deporte permite revanchas y segundas oportunidades como lo ha hecho en miles de ocasiones.

Solamente que ahora lo hace con dos grandes y destacados deportistas, muchos quizá han encontrado esa segunda oportunidad desafortunadamente sólo para hundirse y perderse en el anonimato, otros en cambio, la han aprovechado para erigirse y levantarse sobre sus propias cenizas. Es el caso de…

Alberto Contador

El multi ganador del Tour de Francia, el ídolo representante y referente del deporte español colocado al lado en su momento de Fernando Alonso, la Furia Española en años recientes y desde luego de Rafael Nadal.

Sin embargo en el Tour de Francia en una de las etapas disputadas cerca de la frontera con el País Vasco, se le realiza un examen antidoping, que no es un examen sorpresa, es normal y común sobre todo en los líderes de este Tour tan demandante para súper hombres y que es cuestionado y observado hasta con lupa.

Meses después de haberse erigido como el triunfador, Contador comienza  a ser cuestionado, señalado y finalmente acusado y luego de una defensa a ultranza, un jurado lo condena al más puro estilo draconiano.

En su defensa Alberto Contador alegó haber consumido una carne diferente a la que su equipo solía comprar y que esa carne tenía un alto grado de clembuterol, este tema que tampoco es nuevo para nosotros, habría que recordar que meses después de este examen positivo a Contador aparece en la Selección Mexicana que participaría en la Copa Oro y que eventualmente ganamos en 2010.

En aquel caso ocho jugadores debieron ser separados después del primer partido luego de haber dado positivo e inmediatamente los ojos se fueron hacia la carne…

No bajar los brazos

Sino seguir luchando y comenzó un entrenamiento en solitario con una disciplina férrea allá en Pinto, su pueblo natal. La gente de ahí le ayudaba y le servía de guía, es decir, lo apoyaron hasta el tope y finalmente el castigo concluyó tristemente en el mes de agosto. Y lo digo así porque Alberto Contador hubiera sido un gran retador para la ruta ciclista en los Juegos Olímpicos, pero estos tribunales que se erigen en jueces que a veces se siente “Dios Padre” y les quedaría chiquito, contaron, vieron que las matemáticas daban después de los Olímpicos y así sucedió.

Sin embargo en estas dos semanas se disputó una de las grandes competencia de Europa en el ciclismo, La Vuelta a España, en donde por cierto el suéter del campeón no es amarillo como el de Francia, es rojo y decía Alberto Contador cuando finalmente se lo puso en la última semana ganado una contra reloj después de una escalada sensacional: “Me siento como parte de la Furia Roja” campeones del mundo.

Este fin de semana en un circuito hermosísimo por Madrid, Alberto Contador paseó su gloria, su estilo, su dominio en La Vuelta a España.

En lo particular celebro esta segunda oportunidad que él mismo se fabricó para mantenerse al lado de los grandes en los últimos años del ciclismo, Greg Lemond el norteamericano, Miguel Indurain el español y el también americano Lance Armstrong, hoy tan vituperado y tan cuestionado estérilmente por cobardones que lo hacen muchos años después, envidiosos y amargados.

Lance Armstrong es un campeón, lo mismo que Alberto Contador, Indurain y Greg Lemond.

Lo de Peyton es otra historia

Hasta hace un año y medio, de Peyton Manning escuchábamos sólo malas noticias. Hay que recordar que su último partido lo disputó con Indianápolis en enero de 2010 y la temporada 2011 no la jugó por las operaciones que se le practicaron en el cuello. Cirugías milimétricas en donde los doctores señalaban, primero la posibilidad que dejara de caminar, segundo que ya no jugaría más y tercero, que si lo hacía, sería a la mitad del camino.

Peyton nos tuvo en ascuas desde el Super Bowl hasta unos 60 días, cuando tomó la decisión de no aceptar el contrato de los Potros y así en un acuerdo de caballeros, se hace a un lado para no estorbar el desarrollo de los Potros con Andrew Luke.

Peyton buscaría otros horizontes

Muchos preguntaron, otros cuestionaron, pero el único que se fue detrás de Peyton fue otra de las grandes leyendas en la NFL hoy convertido en vicepresidente de los Broncos de Denver y me refiero a John Elway, quien termina apostando una buena cantidad de dinero, quizá no tan grande como la que solicitaba Peyton, pero sí una cantidad mayor tomando el riesgo de que Manning simplemente no pudiera jugar o que al primer golpe tuviera que salir. Peyton realizó durante la pretemporada la estrategia más inteligente de la que yo recuerdo en un atleta que viene de regreso, lo hizo en silencio, rodeado de médicos, psicólogos y por supuesto hasta de sus abogados y contadores.

Comenzó a tocar un balón ya iniciada la pretemporada, por ahí lanzo dos o tres pases y finalmente se puso las fundas y el casco en este uniforme color naranja que por cierto es el más feo que tiene los Broncos, ojalá hubiera sido con ese azul maravilloso.

Y saltó al terreno de juego

Para el primer partido de la temporada, justamente contra unos de los equipos favoritos y contendientes, los Acereros de Pittsburgh, encabezados por su archirrival pero también amigo Ben Roethlisberger. Una de las mejores defensivas de la liga lo pondrían a prueba apenas iniciada la temporada. No había pisado el césped de un estadio Peyton cuando recibió los golpes de esta defensiva que por cierto lo dejaron en silencio una buena parte del partido.

Había que observar cómo la táctica de Pittsburgh de Michael Tomlin, que por cierto lo declaró después del juego, era dejar fuera del terreno el mayor tiempo posible a Manning, que no tomara el balón sabiendo la peligrosidad, a pesar de que nadie lo había visto lanzar o jugar en los últimos meses. La situación obligó a los Acereros a cambiar drásticamente su estilo ofensivo, vinieron jugadas rápidas que le alcanzaron para colocarse arriba en el marcador, esto lo detectó Peyton que por cierto, al llegar al vestidor platicó con los coachs y la decisión fue tomada por el propio Manning, por supuesto autoriza por los entrenadores, “Vamos a iniciar las ofensivas como yo las conozco, vamos a hacer el futbol como yo lo sé, vamos a tomar los riegos, pónganme a prueba”, fueron las palabras de Peyton.

En el tercer cuarto tomó el balón e inicio una series maravillosas sin reunión, es decir no había tiempo a que los Acereros ni ajustaran a la defensiva, ni cambiaran jugadores y así los Broncos se impusieron en este partidazo, digno de un domingo por la noche, donde por cierto, los rating de la televisión norteamericana alcanzaron cifras cercanas a los 20 puntos, algo nunca logrado en un juego de temporada regular, pero por supuesto se trataba de ver la reaparición de Peyton Manning, la humildad de Peyton que muchas veces hemos cuestionado su soberbia, sin embargo ayer al terminar el partido, ahí mismo en el terreno de juego, Peyton marcó varias frases y me quedo con una: “esto apenas comienza, es el primer partido, no es la temporada, sigo estando a prueba”… Así de fácil…


* Esta opinión no refleja la del periódico
Comentarios