Hace algunos años, cuando empecé con el tema de la educación financiera, le pregunté a un amigo muy cercano: ¿sabes gastar? A lo que ni tardo ni perezoso contesto con hilaridad: “¡por supuesto!… ¡y mi vieja más!”. Soltando la carcajada los dos dimos todo el crédito a las mujeres, que en realidad son mucho más administradas que cualquiera de nosotros. Simplemente era una broma que qué bueno que no escuchó su esposa.

Esta frase, Saber Gastar, tiene dos connotaciones: una buena y una mala (ando filosófico hoy). La negativa es que, dinero que te llega, dinero que te acabas. Mi madre, q.e.p.d., le decía a una de mis hermanas: “¡te quema el dinero en las manos!”, pues más tardaba en tener un centavo que en gastarse dos… hasta la fecha. Afortunadamente, la parte positiva de esta expresión es que gastes en función de lo que llega a tu bolsillo y no de lo que quieras que llegue; y esta no es una enseñanza de finanzas siderales, sino de sentido común de las abuelas.

De la mano de tal reflexión está la pregunta obligada: ¿ahorras? En todos los foros en los que tengo la fortuna de pararme o de estar frente a una cámara o un micrófono, siempre inquiero del público esta cuestión y muchos me contestan con un dejo de molestia: “si apenas me alcanza pa’ tragar, ¿cómo quieres que ahorre?… ¿Será cierto?

En México, y en muchas otras partes del mundo, existe una gran miseria, es claro. En nuestro país tenemos más de 40 millones de personas que se tienen que preocupar por comer algo hoy (es una verdad lacerante e invito a toda la gente a que haga alguna obra social para paliar, aunque sea en una pequeña medida, tanta pobreza). Sería muy desgraciado de mi parte preguntarles por qué no ahorran. Obviamente nunca lo he hecho y nunca lo haré.

Lo que es una realidad es que, en esta bendita nación tierra de mexicas, somos mayoría los clasemedieros (superamos los 80 millones de seres). Y todos, absolutamente todos los que estamos en esta clase socioeconómica, podemos ahorrar. Dije TODOS.

¿Sabes por qué? Muy sencillo: porque el ahorro no se trata de guardar millones de pesos a la semana, ¡no, para nada! El ahorro es dejar de gastar en tonterías nimias que van de uno a seis, siete, 14, 18, 26 pesos, etcétera. “De poquito en poquito se llena el cochinito”, dice la sabiduría popular que realmente es sabia.

En otras palabras, utilizando parte de nuestro eslogan, termino diciéndote: para poder ahorrar hay que Saber Gastar.

Recuerda que “No es más rico el que gana más, sino el que sabe gastar”.