La secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, quien ha encabezado la conferencia matutina esta semana ante la ausencia de Andrés Manuel López Obrador, fue objeto de críticas en las redes sociales de parte de los más férreos defensores del presidente, por dar la palabra este miércoles a dos de los medios que son habitualmente descalificados por el mandatario; algo que no debería ser normal, pero que en estos tiempos de polarización tampoco extraña.

Pero la que de plano se ‘voló la barda’ fue la cónsul en Estambúl, Turquía, Isabel Arvide, quien descalificó a la ministra en retiró asegurando no dar crédito a que le diera la palabra a los reporteros de dos diarios. Claramente a la ‘escritora’ y ‘periodista’, como se define, se le olvida que es funcionaria pública, pero también se le olvida que hace no mucho tiempo, cuando asistía a la conferencia matutina, pidió descaradamente publicidad oficial al presidente de la República. Todos hemos escuchado las variadas expresiones que suele utilizar López Obrador. ¿Cuál definirá mejor las acciones de Arvide cuando pedía recursos oficiales?