Más allá de las disputas y las victorias, cantadas o proyectadas de los diferentes partidos, el INE parece que puede salir como el “ganón”, o al menos, fortalecido tras los comicios. No solamente volvió a salir avante en la organización de una elección, la más compleja que le ha tocado encabezar, sino que lo hizo en medio de un fuerte clima de polarización y cuestionamientos. La posibilidad de una reforma electoral está latente, pero sin la mayoría legislativa, Morena y sus aliados no tienen tanto margen de maniobra, por lo que parece que al menos los próximos tres años, el Instituto estará blindado.

‘Mea culpa’

Los principales actores políticos al interior de Morena ya comenzaron a realizar su propio balance tras la jornada, algunos públicamente y otros en privado, pero ni siquiera con las circunstancias actuales se vislumbra la reconciliación. Hay muchas disputas añejas y cuentas pendientes entre los diferentes grupos, y la entrada en escena de 11 nuevos gobernadores de Morena y la pérdida de peso político en la capital del país, podrían abrir nuevos frentes de conflicto interno. En los próximos días, incluso horas, podría aumentar el golpeteo para pedir la renovación en la dirigencia nacional, nos dicen; lo que por sí solo no atendería realmente todas las causas del tropiezo. Pero la verdadera pugna va a ser la lucha por espacios y poder de cara a 2024, y muchos de los virtuales gobernadores ya se están apuntando a una sucesión en la que hace unos meses no figuraban. Atentos.

Vacío en Sinaloa

Después de la jornada electoral local en el estado de Sinaloa, la gran duda es ¿quién es el gobernador? No por el resultado de los comicios, donde Rubén Rocha barrió, sino por el mandatario en funciones. Quirino Ordaz Coppel, nos dicen, decidió pasar el fin de semana en Mazatlán, donde mantuvo un perfil bajo mientras su partido sufría una derrota histórica. ¿Más ayuda el que no estorba?