La aprehensión de Eduardo Arellano Félix, excabecilla del Cártel de Tijuana, apenas puso un pie en suelo mexicano, hizo ver bien al titular de la Fiscalía General de la República (FGR), Alejandro Gertz Manero, luego de meses en los que más bien abundaron las críticas y cuestionamientos hacia su gestión al frente de ese organismo.

Pero en esta ocasión Gertz Manero se vio ágil y listo para reaccionar a la entrega del capo por parte de autoridades estadounidenses. Este 23 de agosto de 2021 la FGR informó:

“A las 17:15 horas de hoy, en el Puente Internacional Brownsville-Matamoros, la FGR, y el Ejército mexicano recibieron a Eduardo “A”, para el cumplimiento de una orden de aprehensión en su contra, otorgada por un juez federal, por su probable responsabilidad en los delitos de delincuencia organizada, contra la salud y asociación delictuosa”.

Quizá sea este el inicio de una buena racha para el fiscal, o quizás no, y entonces sigamos escuchando críticas acerca de su tardanza en el caso Odebrecht, del trato privilegiado a Lozoya, de las acusaciones de un supuesto plagio en una de sus obras, o que se ha vuelto el persecutor político de los adversarios del presidente, entre muchos otros ejemplos.

Tache en compras

Uno de los cuestionamientos más severos en lo referente al Índice de Riesgos de Corrupción que elabora el IMCO es que este Gobierno federal ha incumplido en la transparencia de los contratos.

Es decir, la pandemia se está tomando como mero pretexto para hacer las compras al “ahí se va”, bajo el pretexto de que urge adquirir el material para enfrentar la pandemia por COVID-19.

También a nivel local se ha denunciado en varias alcaldías que estas compras de urgencia han derivado en escándalos de corrupción porque se adquieren con empresas recién creadas o que parecen hechas para la ocasión. Ya decía El Quijote: “Déjaselo al tiempo”.

Ojo con las detenciones

En la Suprema Corte de Justicia de la Nación se realizó una charla muy interesante en la que se alertó acerca de las detenciones arbitrarias. Éstas podrían ser la punta del iceberg de un problema mayor, lo mismo que en otros gobiernos resultaron las desapariciones forzadas y otros abusos, así se dibuja el panorama.

Las detenciones arbitrarias reflejan problemas estructurales de fondo relacionados con los sistemas de justicia, sistemas penitenciarios, cuerpos policiacos o fuerzas armadas, de acuerdo con la investigadora Ximena Suárez.

El trabajo es parte de una colaboración entre la Suprema Corte y Naciones Unidas, y pinta para estar interesante.