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Opinión

La bancada de Morena en el Congreso local está enfrentada. El día de ayer, tras conocerse el reparto de las comisiones legislativas, cuatro legisladores guindas, es decir, la mitad del grupo parlamentario, se posicionó públicamente en contra de su coordinador Ramiro González.

El señalamiento en contra del líder de Morena es claro: lo acusan de entregar las posiciones que le corresponderían a Morena al frente de las comisiones, al PAN y al PRI, una negociación que Ramiro ha llevado directamente con los presidentes de los grupos que controlan el Congreso, en defensa de sus propios intereses y no de la bancada que representa.

Las diputadas Claudia Tapia, Celia Alonso, Julia Espinosa de los Monteros y el legislador Luis Armando Torres acusaron que la repartición de las comisiones fue mediante un pacto en donde se privilegiaron intereses personales. El golpe más certero fue la pérdida de la Comisión Anticorrupción, que seguirá encabezando Arturo Bonifacio de la Garza, quien hoy está en Movimiento Ciudadano.

Asimismo la Comisión de Hacienda del Estado, que estaba en manos de Luis Arman- do Torres, ahora pasa a Myrna Grimaldo, del PAN. Y aunque no es de Morena, también se sintió el cambio en la Comisión de Medio Ambiente antes presidida por Ivonne Bustos del Verde (aliado deMorena) y que también va al PAN. El PAN es el partido con más comisiones, como corresponde a su número de legisladores, pero en la bancada guinda no entienden que se haya privilegiado en el reparto al PRI o a MC y que al grupo de Morena se le haya afectado. El mensaje conjunto de los cuatro diputados es sólo el primero, pero la realidad es que el objetivo es el cambio de coordinador.

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Ramiro González está más que nunca en entredicho. Sumas que dividen Al interior del grupo parlamenta- rio delPRI se ha impuesto el pragmatismo. Las salidas de Melchor Heredia y de Arturo González para engrosar las filas de Morena en el Legislativo local obligaron al tricolor a buscar la adhesión de otros legisladores sin importar el perfil, simplemente para tener los números necesarios para mantener el control del Congreso.

El problema es que la llegada nuevos “priistas” no ha sido muy bien recibida por todos. Ya desde el anuncio de la integración de los expetistas Esperanza Alicia Rodríguez y Zeferino Juárez Mata, tanto legisladores locales como diferentes líderes priistas en la entidad expresaron sus reservas. Algunos lo hicieron públicamente, como el exdiputado federal Felipe Enríquez o el exsecretario de organización del PRI, Héctor Gutiérrez, dos importan- tes actores políticos en la entidad.

Sin duda, la llegada de Nabor Tranquilino Guerrero, suplente del controvertido Juan Carlos Leal Segovia, será mucho más discutida. El PRI logró su objetivo de permanecer como la primera minoría, con nueve legisladores, pero, ¿a costa de qué?


* Esta opinión no refleja la del periódico

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