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Opinión

A pesar de la contingencia en el país, el subsecretario de Prevención y Salud, Hugo López-Gatell, fue claro en decir que cada estado era su propia autoridad sanitaria y que, por ende, podría tomar sus decisiones.

El gobernador Jaime Rodríguez Calderón y el secretario de Salud, Manuel de la O Cavazos, empezaron a implementar sus propias políticas sanitarias, inclusive, suspendieron las actividades económicas mucho antes de que esto se hiciera a nivel nacional.

La justificación era romper la cadena de contagios y evitar la saturación hospitalaria. El uso obligatorio de cubrebocas en la población fue otra de sus primeras decisiones.

Otra medida fue aplicar, hace un mes, restricciones en restaurantes y actividades no esenciales para bajar las cifras de personas con este virus. Sin embargo, el pasado mes de julio ha sido el periodo con más contagios y muertes, es decir, la medida a 30 días no ha funcionado. Por eso llama mucho la atención que ahora el gobernador de Nuevo León pida la renuncia de LópezGatell, cuando De la O no puede contener los contagios, su mala planeación tiene a la economía parada y lo más grave es que no se ve una baja en los casos de coronavirus.

“El Bronco” está más enfocado en la grilla política en medio de una pandemia, aun cuando la población, que ha sido culpada, pide una solución a la misma. El buen juez por su casa empieza.

EL AUTOELOGIO DE HERIBERTO

En un intento por buscar la aceptación de los militantes del PRI, comenzó a circular en grupos de WhatsApp una encuesta que coloca a Heriberto Treviño como el mejor dirigente de partidos en Nuevo León. Tan buena ha sido su gestión, de unas cuantas semanas solamente, que ya está por encima de Mauro Guerra del PAN; Edgar Salvatierra del Partido Verde; Bertha Puga de Morena y Agustín Basave de Movimiento Ciudadano.

Nos aseguran priistas de la base, los que mueven la maquinaria tricolor para una elección, que esta encuesta es a modo, que fue sugerencia de los asesores de Treviño, que tenía que autolevantarse, pues no ha podido llamar la atención de la gente del Revolucionario Institucional, por eso este desesperado intento.

Inexplicablemente, Treviño no ha entendido que tiene que picar piedra, convencer y unir a la militancia con hechos, no con declaraciones y mucho menos con encuestas de este tipo y todavía más tras el inicio del proceso jurídico contra Emilio Lozoya, pues el PRI es una marca más que desgastada.

Habrá que recordarle al dirigente que lleva un mes al frente del tricolor y sus contrincantes llevan años en sus respectivos partidos y no hay punto de comparación, ni siquiera para mandar a hacer un sondeo.


* Esta opinión no refleja la del periódico

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