La renuncia de Javier Gómez, subsecretario de Tecnología del Gobierno de Samuel García, nos aseguran, tiene como trasfondo una presunta historia con tintes de corrupción y espionaje.

Javier, nos comentan, habría adquirido software a sobrecosto, que sería parte de un esquema de redes sociales para todas las dependencias estatales, sobre todo, con el afán de promocionar la imagen del gobernador. La compra es toda una incógnita e incluso se habla de extravíos.

Nos dicen que Carlos Garza, secretario de Finanzas y Tesorería, echó de cabeza a Javier con el gobernador y, un día después, anunció que le habían hackeado su cuenta de Facebook.

En este espacio adelantamos que Gómez y Misael Dávila trabajaron junto con el gobernador Jaime Rodríguez Calderón, aunque en 2017 fueron despedidos. También apoyaban al equipo que manejaba las redes sociales de Samuel García, lo que en su momento fue considerado como una traición.

Javier tiene un socio llamado Miguel Valdez, quien encabeza una empresa de marketing político y que ya tiene algunos funcionarios estatales que pretenden irse a campaña en 2024. Si todo este software fue adquirido en la pasada administración ¿por qué Carlos denunció a Javier hasta hoy?

Perfilan aumento al predial

Esta semana se aprobará en el Congreso local el ajuste de los valores catastrales que proponen los municipios metropolitanos, lo que se traducirá en un aumento al impuesto predial de las viviendas de los ciudadanos.

Nos aseguran que, a pesar de los dichos públicos, el tema está “más que amarrado” entre los coordinadores, incluso, habrá poca discusión en el Pleno y la mayoría de los diputados estará votando a favor. Es decir, ni siquiera los legisladores van a meter las manos ante la afectación que tendrán los neoleoneses.

Este sería el primer paso a la aprobación del impuesto verde y el aumento a los gravámenes a los centros de apuestas que también se prevé, además viene la renovación de la licencia de conducir forzosa por el cambio de imagen que propone el gobernador Samuel García.

La realidad es que el golpe al bolsillo del ciudadano será severo, a lo que habría que sumar la inflación que viene y la cuesta de enero a la vuelta de la esquina. Un panorama muy difícil, sin duda.