Judith Díaz, expanista que hoy funge en Nuevo León como superdelegada federal y responsable de los Programas de Desarrollo del presidente Andrés Manuel López Obrador, mantiene un nivel de aprobación sobre su rendimiento muy bajo.

Nos aseguran que la funcionaria federal se coloca en la posición 31 de 31 en cuanto a la valoración de los encargados del manejo de los programas sociales en las entidades federativas, lo que refleja que no hay mucho interés por posicionar el proyecto del presidente en Nuevo León.

Pero pareciera que la dirigencia nacional de Morena no tomó en cuenta el rendimiento ni la escasa penetración de esta estrategia en Nuevo León. Quizá eso explicaría la postulación a una candidatura federal por la vía plurinominal de Esther Berenice Martínez Díaz, hija de Judith.

Sin duda, este sería el premio a la ineficiencia en el manejo de los programas sociales. Además, nos dicen militantes de Morena en Nuevo León, pareciera que Judith está trabajando para que el partido guinda no sea bien visto en la entidad, pues no ha defendido el proyecto de los embates provenientes, sobre todo del PAN, como sí lo han hecho otros representantes del presidente.

Repuntan delitos

El que hasta hace unas semanas era un sostenido descenso de los contagios, decesos y ocupación hospitalaria por COVID-19 en Nuevo León que le dio un respiro al sector salud de la entidad, también ha venido acompañado, lamentablemente, de un repunte en el índice delictivo, según datos de la Fiscalía General de Justicia estatal, encabezada por Gustavo Adolfo Guerrero.

Según el volumen de denuncias contabilizadas por delitos como violación, violencia familiar, lesiones y delitos patrimoniales, estos han ido alcanzando los niveles que se registraron antes de la pandemia, lo que ha coincidido con la apertura gradual de casi todas las actividades en Nuevo León.

Preocupan sobre todo los delitos de violencia familiar, en donde las víctimas son las mujeres, pues el nivel de denuncia ya alcanzó la incidencia que se registraba antes de la contingencia sanitaria.

Lo mismo ocurre con las denuncias por abuso sexual, que tan sólo de febrero a marzo de 2021 aumentaron en 85 por ciento; en cuanto al acoso sexual, las denuncias incrementaron en 100 por ciento.

Según el análisis del reporte de la Fiscalía, el alza de denuncias podría deberse, entre otros factores, a una mayor interacción social desde que inició la pandemia, lo que permite a los ciudadanos denunciar con mayor libertad y también al aumento de la videodenuncia.