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Opinión

En Nuevo León, la recolección de firmas para enjuiciar a los expresidentes de México, simplemente, no tuvo impacto, debido sí a la falta de interés de la ciudadanía en general, pero también, nos comentan, a la falta de coordinación y de difusión por la dirigencia estatal de Morena.

Hasta ayer, el partido en la entidad no había informado de manera oficial, ni siquiera aproximada, cuántas firmas habrían conseguido, lo que exhibe la falta de capacidad de la dirigente estatal, Bertha Puga, y de Ramiro Alvarado Beltrán, secretario de Organización de Morena para organizar a los militantes y simpatizantes del partido, que no son pocos. Es cierto que en general no hubo interés a nivel nacional, pero el caso de Nuevo León fue más notorio que en otras entidades.

Si no pudieron con este ejercicio, comentan algunos militantes, es justificada la duda sobre su capacidad para organizar una estructura fuerte para la próxima elección, sobre todo porque dicen que Alvarado Beltrán está muy ocupado en otras acciones de su agenda particular, en lugar de apoyar esta iniciativa del presidente Andrés Manuel López Obrador.

Algunos ciudadanos, más por iniciativa propia, colocaron módulos en los municipios de San Pedro y Santa Catarina para recolectar las firmas, algunas se mandaron de manera electrónica y otras se las entregaron a la senadora Citlalli Hernández Mora.

En un cálculo estimado, los ciudadanos apuntan a que habrían recolectado unas 15 mil firmas, pero eso sí, no gracias a la dirigencia estatal.

Desbandada ficción

Otro supuesto exmilitante de Movimiento Ciudadano en Nuevo León acudió el día de ayer al Congreso local a presentar su renuncia al partido. Se trata de Alejandro Ibarra Rodríguez, quien presuntamente era coordinador estatal de círculos ciudadanos en MC, un cargo que, nos comentan, no existe y ni siquiera está contemplado en los estatutos del partido.

Como en el caso de la semana pasada, cuando renunció Haydee Medina, Ibarra también arremetió en contra de la dirigencia estatal, encabezada por Agustín Basave, y contra el coordinador en el Legislativo local, Luis Donaldo Colosio.

En Movimiento Ciudadano están convencidos de que estas renuncias son parte de una estrategia de la diputada Karina Barrón, exemecista que busca atraer para su casa a los desertores a cambio de alguna posición en algunos de los gobiernos priistas, con la idea de ir generando la percepción de crisis al interior del partido. Por lo que se contempla que en los próximos días haya nuevos casos y más “amenazas” de desbandada.


* Esta opinión no refleja la del periódico

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