El dirigente del Partido Acción Nacional (PAN) en Nuevo León, Hernán Salinas, pidió a las autoridades que atiendan la inseguridad que vive la entidad. Y no es para menos; las balaceras continúan sin tregua.

Salinas fue crítico del gobernador Samuel García y dijo que gobierna para la foto en redes sociales, la pose, pero no ve alguna estrategia para resolver el tema de la seguridad.

No obstante, Hernán tendría también que buscar que los diputados locales panistas se sumen a esta exigencia y no sólo los legisladores federales que estuvieron respaldando las demandas de su líder estatal. Veremos si el coordinador azul en el Congreso de Nuevo León, Carlos de la Fuente, se suma a esta postura, claro, cuando regresen de sus vacaciones.

Por cierto, durante el evento de la firma de convenio para la atención universal para niñas, niños y adolescentes con cáncer, el gobernador Samuel García no metió entre sus prioridades la seguridad, nombró otros problemas en la entidad, pero este lo omitió. Parece ser que no se hablará de la inseguridad que viven los neoleoneses.

La intromisión de Herrera

El incendio que acabó con las viviendas en la colonia Valles de San Bernabé, conocida como El Pozo, ha derivado en una situación muy compleja. Se podría reubicar a unas familias y a otras regularizarles sus predios.

La realidad es que ese terreno fue invadido hace 20 años y está dividido en tres polígonos: una parte comprende al municipio de Monterrey, otra a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y una más a un particular.

Nos dicen que Fomerrey, a cargo de Eugenio Montiel, comenzó con un análisis de topografía para subdividir el terreno y de ahí determinar el porcentaje de ese predio que se puede regularizar para las familias y qué otros tendrán que ser reubicados.

Es un tema completamente técnico de Fomerrey y no de la Secretaría de Desarrollo Social e Inclusión, a cargo de Martha Herrera, quien asegura que reubicará a 84 familias.

Lo que tendría que hacer Herrera, sin duda, es tener una coordinación con Fomerrey, en busca de mitigar algunas de las consecuencias sociales derivadas de la invasión de este y otros predios y no quererse lucir.