La siguiente semana, nos dicen, Clara Luz Flores Carrales estará en la Ciudad de México para definir si acepta o no incorporarse al Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.

Nos comentan que aún no lo define, pero la oferta está sobre la mesa tras su fallido intento de llegar a la gubernatura. Si Clara Luz acepta liderar el Secretariado Ejecutivo, sería una posición que no le vendrá nada bien al ganador de la contienda por Nuevo León, Samuel García.

Por un lado, Clara Luz calificaría, en cierta manera, el trabajo de Samuel en todo lo relacionado con la seguridad en Nuevo León, desde los feminicidios, los homicidios dolosos, pero, además, podría definir en parte, según las cifras y el análisis, cuánto presupuesto federal en materia de seguridad le toca a la entidad.

Qué ironía tiene esta elección, tanto que Samuel criticó a Clara Luz y a su grupo político y ahora ella podrá exhibir a García si es que su administración no da buenos resultados, al menos en seguridad.

Por otro lado, Clara Luz seguirá siendo un enlace importante con el empresariado de Nuevo León, un sector al que le preocupa la inseguridad en esta entidad y que podría verse afectado. También está la versión de que podría ocupar el puesto como delegada de los programas federales en Nuevo León, en lugar de Judith Díaz, pero esto sería un plan B.

Responsabilidades compartidas

La forma en que Clara Luz Flores Carrales manejó su relación con NXIVM y su fundador Keith Ranieri fue un golpe del que nunca se pudo levantar, pero el naufragio de su campaña también tuvo otros responsables.

Para empezar, la estrategia de redes sociales simplemente no levantó, a pesar de que estuvo encabezada por un especialista, Sergio José Gutiérrez, quien quedó lejos de ser el estratega que se necesitaba en un contexto tan complicado.

Desde el principio de la campaña, no logró controlar los daños. Sólo hay que recordar cómo se dejaron crecer las versiones de que Clara había sido vacunada contra COVID-19, tras la atribución de un supuesto tuit, que resultó falso.

Tampoco hay que dejar de lado que Waldo Fernández, Felipe Enríquez, Mario Guerrero, Héctor Gutiérrez, Eugenio Montiel y Mario Cruz nunca se pusieron de acuerdo, predominó el ego y el divisionismo y eso terminó afectando. No pudieron sacar adelante una campaña que empezó en primer lugar y se encargaron de llevarla hasta el cuarto sitio.

Sin duda la dirigencia nacional de Morena tendrá que poner lupa hacia los morenistas que quieran fortalecer al aún débil partido en la localidad rumbo a 2024.