En época de campañas electorales es habitual la guerra sucia entre los distintos candidatos y fuerzas políticas, pero cuando el golpeteo se da al interior del máximo tribunal electoral, la situación es preocupante. Las diferencias entre los magistrados, las cuales se han hecho evidentes en las últimas votaciones, y la tambaleante presidencia de José Luis Vargas han tensado el ambiente, y por ello ya se han dado los primeros golpes; según lo que nos dicen, los “mensajes” entre los magistrados integrantes del pleno no han hecho más que comenzar. Una mala noticia para un órgano que estará bajo la lupa para calificar las elecciones de junio.

Más de lo mismo

El municipio de Tulum, joya del Caribe mexicano, está sumido en la inseguridad y la desigualdad, gracias a dos familias que se han perpetrado en el poder y han permitido crecer al crimen organizado y la explotación desmedida de los recursos de la región por parte de empresas turísticas e inmobiliarias extranjeras. Las cosas parecen que no cambiarán para el destino turístico, ya que aunque ahora representan a otros partidos políticos, la contienda por la presidencia municipal será entre los mismos: Víctor Mas Tah y Marciano Dzul Caamal, pese a que en el pasado, y actualmente, han sido protagonistas de actos de corrupción, escándalos e, incluso, algunos de sus familiares han sido señalados de trabajar para el crimen organizado.

Cambian prioridades

Mientas que políticamente, los estados clave para Morena y la 4T son Nuevo León y Guerrero, en materia de seguridad, las autoridades tienen otras entidades en focos rojos, pero en los últimos días la prioridad se ha vuelto Michoacán; esto después del atentado en contra de Guillermo Valencia, candidato a la presidencia municipal de Morelia por el PRI, el cual se hizo público durante el fin de semana. A esto hay que sumar otras formas de intimidación que no han trascendido pero que tienen preocupada a la clase política.