Aunque apenas vamos a la mitad del sexenio, el presidente Andrés Manuel López Obrador encara su Informe de Gobierno número 11.

Si bien es cierto que le ha gustado generar un registro del tiempo que lleva al frente de la Presidencia de la República es imposible no darse cuenta de que le duele no estar en escenarios masivos, justo por la pandemia de COVID-19.

Se acabaron aquellos tiempos en los que podíamos ver la plancha del Zócalo llena y los grandes espacios abarrotados. Eso le ha dolido al presidente. Es el político más importante de los últimos tiempos y sin duda esa conexión hoy imposibilitada ha reencauzado su mandato.

Apenas ayer tuvo un encuentro con Alfonso Romo, quien sigue siendo su vocero ante los empresarios. ¿Habrá una reconfiguración de esta relación ahora que se dio a conocer en el nuevo libro de AMLO que en una charla con el entonces presidente Peña Nieto –quien iba ya iba de salida– le dijo que los empresarios eran unos traidores?

La versión de Romo es que entró a saludar al presidente porque “tenemos una relación personal de amistad”.

La incógnita

Ahora que el presidente de México, López Obrador, está ingresando a la segunda mitad de su mandato se ha generado toda una incógnita sobre la manera en que ejercerá el poder: ¿Lo hará todavía como un gobernante en el cénit de su fuerza política –como ocurrió en la primera mitad- o, por el contrario, padecerá como cualquier otro presidente el declive que acarrea la cercanía del fin de su periodo?

¿Usted qué piensa, estimado lector? ¿Veremos tres años más de un Andrés Manuel haciendo gala de su ascendencia política, y logrando, por ejemplo, el descabezamiento del INE y el Tribunal Electoral – como lo pretende–; o más bien será éste, desde ahora, el trienio de la pasarela de aspirantes a sucederlo en la Presidencia de la República?

La encuesta

Una encuesta de presidenciables de C&E Research para el 2024 pone a Marcelo Ebrard como el mero efectivo con 30 por ciento y a Claudia Sheinbaum con el 25 por ciento de las preferencias en Morena. Y aparecen muchos otros con menor porcentaje.

En el PAN encabeza, con 36 por ciento de la preferencia, ni más ni menos que Ricardo Anaya, que de seguro va a presumirlo pero muy a su modo y en su momento y, claro, haciéndose la víctima porque su entusiasmo es tal que aparentemente da miedo, incluso, en Palacio Nacional.

Llama la atención el posicionamiento dentro de MC que tiene Luis Donaldo Colosio Riojas. ¿Se imagina usted ver el nombre de Luis Donaldo Colosio en una boleta electoral? Nótese el peso de la marca que tiene ese nombre y que no se borrará de aquí al 2024. Dentro de su partido, no hay nadie que siquiera se le acerque. Tiene 40 por ciento a su favor