El puesto de “súper-delegado federal” en Jalisco que, se suponía, traería, para quien lo ocupara, mucho poder, influencia y proyección política, no ha hecho más que dejarles desgracias a los que han pasado por él o, en el mejor de los casos, una despedida muy gris e intrascendente; todo lo opuesto a lo que se esperaba y algunos temían del cargo.

La primera “víctima” de esa silla maldita, como bien se sabe, fue Carlos Lomelí Bolaños, a quien las investigaciones por sus negocios farmacéuticos por parte de la Secretaría de la Función Pública terminaron costándole muy caro, hasta hacerlo perder de manera definitiva su designación como “súper-delegado federal”.

A pesar de ello no es menos cierto que al inicio de su gestión como “súper-delegado federal”, un proactivo Lomelí Bolaños sí estaba logrando, por momentos, hacer sombra al mismísimo gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro Ramírez, con eventos y giras públicas continuas, e incluso haciéndose presente en zonas con desastres naturales. Ahora, tras la elección del municipio de Guadalajara, se ha convertido en el principal contrapeso político del alcalde Pablo Lemus, señalando las irregularidades de su administración, desde donde intenta reconstruir su proyecto político.

Para marcar el final de la gestión de Lomelí Bolaños, fue designado como su sucesor Armando Zazueta Hernández, a partir de septiembre del 2019; sin embargo, fue justo con ese cambio que el puesto de “súperdelegado federal” perdió todo su brillo y “appeal” político, hasta volverse un cargo simplemente imperceptible –el mayor horror para cualquier político o política en plenitud-.

LA INCÓGNITA DE KATIA MEAVE

Entre críticas morenistas porque la operación de los programas sociales de López Obrador no le trajeron buenos resultados a ese partido en las pasadas elecciones de Jalisco, ahora se informa que Zazueta Hernández ha sido sustituido por Katia Meave Ferniza, la nueva Delegada de Programas Para el Desarrollo de Jalisco (el nombre oficial del cargo). Hasta antes de su cambio a Jalisco, Meave Ferniza ocupaba el mismo puesto federal en el estado de Campeche.

Su llegada al cargo, naturalmente, ha desatado una gran cantidad de especulaciones, aunque todas parecen intentar responder una sola pregunta ¿qué es lo que tendrá en mente el presidente López Obrador con la llegada de Meave Ferniza a Jalisco? Nosotros podríamos añadir otra: ¿vino Meave Ferniza a revivir el cargo de “súper-delegado federal” como plataforma de proyección política, o para enfocarse de lleno en los programas sociales, lejos de los reflectores mediáticos?