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Opinión

En donde se viene una seria sacudida es en el PAN de Baja California. A una semana de la firma de la carta de intención entre panistas, perredistas y priistas para ir en coalición en la candidatura a la gubernatura en 2021, la inconformidad entre la militancia azul, y sobre todo entre algunos políticos de peso, continúa creciendo; y si, como se perfila, el PRI termina nombrando al candidato, la fractura al interior del PAN podría consumarse. Al parecer, la dirigencia panista, tanto estatal como nacional, tiene muy corta memoria, primero al volver a privilegiar el pragmatismo e ignorar a la militancia, un error que tuvo mucho que ver con que el partido perdiera la gubernatura de manera contundente ante Morena en 2019. Pero sobre todo, cuesta entender que el panismo no apele a su historia, que olviden que justo en ese estado fue donde le arrebataron la primer gubernatura al PRI hace 30 años, de la mano de Ernesto Ruffo. ¿No tendrá nada que decir el hoy diputado federal?

La estrategia de Gaviño

Los diputados de Morena en el Congreso de la CDMX andan intranquilos; al parecer en una “operación hormiga” los legisladores del PRD quieren meterse por la puerta de atrás a la unidad de Comunicación Social. Por una parte, Jorge Gaviño, posiblemente a cambio de lealtad, salió a la defensa de la aún titular de la unidad, Jacqueline Rico (quien ya tiene un pie y medio fuera) después del escándalo del millón perdido en el área y porque quiso meter a sus amigos a colaborar con ella. Por otra parte, el diputado tiene a su “aviador” en el área de televisión, Amaury Ochoa. Con estos dos elementos además de la presidencia de la Jucopo, que le pertenece a Víctor Hugo Lobo, es como el Sol Azteca le quiere arrebatar una importante posición de poder a Morena. ¿Se dejarán los guindas?


* Esta opinión no refleja la del periódico

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