La tensión al interior de Petróleos Mexicanos (PEMEX) sigue en aumento, pues hay muchos frentes abiertos en la empresa que dirige Octavio Romero Oropeza. Ya no se trata solo de la delicada situación financiera por la que atraviesa, sino por los conflictos laborales y sindicales del STPRM que podrían incidir en la desestabilización.

El emplazamiento a huelga por parte del STPRM, a partir del próximo 30 de septiembre, es visto por todos los involucrados como parte del estira y afloja entre las partes por la renegociación del Contrato Colectivo de Trabajo (CCT), y no se ve realmente un escenario en que se paralicen las labores. Ni el sindicato parece dispuesto a estirar la liga, ni la petrolera dejaría crecer el problema.

Pero, nos comentan, detrás de la “pugna” lo que realmente está en juego es la renovación de la dirigencia sindical, un proceso que lleva meses sin ningún avance a pesar del llamado del propio presidente Andrés Manuel López Obrador y la presión de los grupos disidentes a Carlos Romero Deschamps, quien, dicen, mantiene a sus incondicionales en puestos clave.

Se han propuesto, incluso, elecciones por vía electrónica, pero no se ha avanzado en el tema. Lo cierto es que, quien llegue a un acuerdo para avanzar en la renovación podría ser clave, nos hacen ver, para cerrar la negociación por el CCT.

Manotazo al mercado energético

El mercado energético en el país reaccionó el día de ayer con la cancelación, por parte de la Sener, de cinco permisos para importar gasolinas y turbosina, así como otros productos, a la empresa Trafigura, un jugador importante en el sector a nivel mundial.

Los permisos revocados tenían vigencia hasta el año 2038 y la dependencia federal no ha dado a conocer las razones de su determinación, lo que ha generado preocupación entre las empresas de la iniciativa privada, que ven un manotazo de la Federación y un posible mensaje a los particulares.

Las puertas parecerían estar cerradas para todo aquel que no sea Pemex o CFE, pues la CRE ha dejado de dar nuevos permisos para los privados, generando afectaciones al mercado y, junto a la Sener, ha operado para favorecer a las empresas del Estado. Es comprensible, pero ¿a qué costo?