De acuerdo con los datos más recientes de Petróleos Mexicanos, la empresa productiva del Estado volvió a bajar su meta de producción de petróleo crudo para 2022, con lo que ya son tres veces en lo que va del año, a pesar de que no se ha cumplido ni el primer trimestre; al parecer, pese a los buenos deseos y los objetivos ambiciosos planteados para el año en curso, la realidad es que, en materia de extracción, las cosas no van tan bien como quisiera el Gobierno mexicano.

El objetivo de producción de petróleo, de acuerdo con la Secretaría de Hacienda y Crédito Público quedó, de momento, en 1.82 millones de barriles al día; sin embargo, lo cierto es que, para el año en curso, Pemex había proyectado un millón 944 mil barriles diarios.

No sólo parece indicar que las estimaciones quedarán cortas para 2022 (podrían bajar las proyecciones en los próximos meses), sino que con estos ajustes a la baja se ve muy complicado que se logre la meta establecida por el presidente López Obrador para el cierre del sexenio, que eran dos millones de barriles diarios de petróleo.

Ni con toda la nueva infraestructura y una renovada (al menos en el discurso) estrategia de perforación, parece que se lograrán las metas, y además, con la inauguración de la refinería en Dos Bocas, Tabasco, a la vuelta de esquina.

¿No sería factible en este momento dar más apertura en el sector a algunos jugadores privados?

Ni subsidiada se controla

A pesar del subsidio que se mantiene en las gasolinas por parte de la Secretaría de Hacienda, el precio del combustible se mantiene muy elevado y con potencial de causar afectaciones en muchos sectores productivos.

La muestra ya la dieron ayer los integrantes de la Alianza Mexicana de Organizaciones de Transportistas, quienes se manifestaron en diferentes puntos del centro del país para exigir, entre otras cosas, una reducción en el precio de la gasolina, pues el elevado costo termina afectando a toda la cadena productiva.

Y esta manifestación se da a pesar de que no se está pagando el precio que está marcando el mercado.

Eso no es lo peor, porque a pesar de que con el subsidio se resuelven algunos conflictos inmediatos, a mediano y largo plazo, las secuelas podrían comprometer de forma importante a las autoridades recaudatorias.