Acuartelados por la veda electoral, algunos de los personajes con más peso dentro de los principales partidos políticos están expectantes a los resultados electorales del próximo domingo. Sí, por el avance que puedan tener sus respectivos institutos, pero también por las secuelas que pueda dejar en la vida interna. En Acción Nacional, por ejemplo, ya está en marcha, de manera informal claro, una propuesta para convocar a la renovación de la dirigencia en los próximos meses –independientemente de cómo transcurra la jornada de este 6 de junio–, y ya hay más de uno apuntado para tomar el lugar de Marko Cortés, y la relación entre el CEN y los gobernadores azules no es precisamente la mejor, un factor que podría inclinar la balanza. En otros partidos no se ve aún alguna proyección similar, pero según lo que cada dirigente coseche en los comicios, podría empezar a tambalearse la silla de más de uno de los líderes partidistas.

Quieren saldar deuda

El primer Congreso de la Ciudad de México no quiere heredar a la segunda Legislatura los pendientes que tiene en materia de inclusión y derechos humanos, por lo que convocará a una sesión extraordinaria para desahogar dos temas. Nos cuentan que después de las elecciones (para que no impacte en los resultados) y antes de septiembre, por fin buscarán aprobar tanto la Ley LGBTTTI como la Ley de las Infancias Trans. Ambos dictámenes cuentan con historias de tropiezos de último minuto, lo que ha sido causa de roces entre los legisladores de la mayoría de Morena. Además, hay representantes de la comunidad LGBTTTI que se sienten poco representados y están en espera de que se resuelvan estos temas en favor de sus derechos. Especialmente, para saber si Morena continuará con la agenda progresista o ésta se quedará rezagada. ¿Será que los liderazgos del partido ahora sí van a saldar la deuda con estos grupos vulnerables y van asumir el costo político de aprobar reformas que no serán bien recibidas por el sector más conservador? Antes de que termine 2021 se sabrá.