Ríspido, muy ríspido, fue el recibimiento al secretario de Salud, Jorge Alcocer, en el recinto Legislativo de San Lázaro. Los reclamos de los grupos opositores por el desabasto de medicamentos o el manejo de la pandemia fueron muy airados, y ni la defensa de algunos diputados de Morena y del PT a favor del funcionario federal contrarrestaron las muestras de rechazo. Nos dicen, eso sí, que ni siquiera en la bancada guinda, a pesar de la línea que hay para “proteger” a los integrantes del Gabinete, están muy convencidos de defender a los funcionarios de salud; y, aunque no han reprochado nada en lo público, en lo privado ya algunos legisladores se han expresado en contra de defender “por sistema” a Alcocer o a López-Gatell. No es que ahora sean más ruidosos los opositores, nos dicen, sino que los defensores son menos.

El colmo en el INM

El Instituto Nacional de Migración (INM) reconoce que no da servicios de atención a la salud, pero es el colmo que haya otorgado una lista de 83 casas de migrantes que ofrecen este apoyo… ¡y lo reporta como trabajo propio en una solicitud pública!.

Una licenciada en enfermería, solicitante de información, hizo una petición al instituto para saber qué procedimientos hacían con las personas migrantes internadas en nuestro país: si los pesaban, los valoraban con análisis clínicos u otras medidas.

Es decir, la pregunta iba dirigida hacia cómo es la atención del INM con los migrantes. De plano, el Instituto reconoce que no cuenta con la información solicitada, pero respondió con una lista de albergues. Sin comentarios.

Labor fundamental

En el listado aparecen albergues de diferentes zonas, como el Desayunador Salesiano del Padre Chava, en Tijuana; la Casa YMCA en la misma ciudad; la Casa Alfa y Omega y el albergue Un Camino al Amanecer, en Mexicali; la Casa de Oración del Migrante, en Ensenada; y el Centro Misionero Shalom y la Última Milla de Ciudad Juárez, en Chihuahua.

Asimismo, el Albergue Frontera Digna y Ejército de Salvación, ambas en Piedras Negras. También Casa Monarca de Santa Catarina y Casa Indi de Monterrey.

Es una pena que el INM se agencie estas funciones aunque sirva de reconocimiento a una gran labor por parte de la sociedad civil y, hay que decirlo, también del sector religioso.