¿Recesión o no recesión?

Técnicamente hablando, de acuerdo a la definición usada en Estados Unidos para tal, no se trató de una recesión, pues tendría que haber una tasa negativa de crecimiento por al menos dos trimestres consecutivos, situación que no sucedió.

No obstante, estaría bien considerar otras maneras de medir el estado de la economía. 

El problema con medir el crecimiento del PIB es que puede esconder problemas que existen en subsectores de este. 

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Técnicamente hablando, de acuerdo a la definición usada en Estados Unidos para tal, no se trató de una recesión, pues tendría que haber una tasa negativa de crecimiento por al menos dos trimestres consecutivos, situación que no sucedió.

No obstante, estaría bien considerar otras maneras de medir el estado de la economía. 

El problema con medir el crecimiento del PIB es que puede esconder problemas que existen en subsectores de este. 

Un ejemplo: uno o dos sectores muy grandes en términos monetarios (terciarios, por ejemplo), crecen de manera desmedida, escondiendo así caídas ligeras en todos los demás sectores. 

Si consideramos este factor de magnitud, podemos ver porqué algunos aseguran que se siente como una “recesión”, cuando el PIB de hecho está creciendo.

Para este encomendado, es prudente elaborar un índice de dispersión, que nos muestra qué tan “disperso” es el crecimiento en el conjunto de la economía.

Para cada subsector se calcula la tasa de crecimiento respecto al mismo trimestre de un año antes, esto ignorando por completo la magnitud del mismo. 

Así, tenemos un 1 si el subsector creció, y un 0 si decreció. Después multiplicamos el “dummy” por la proporción, en magnitud, de ese subsector dentro del PIB, dándonos una idea del porcentaje de la economía que está en crecimiento (sin importar cuánto).

La gráfica con el resultado demuestra que el promedio, la línea recta, representa el promedio histórico (el 74 por ciento de la economía en crecimiento).

Como el lector podrá ver, el índice describe bastante bien las recesiones que hemos vivido en el país (1995, 2001, una ligerísima en el 2003, 2009 y una ligera en 2013). 

Bajo esta medición, se puede intuir que 2013 fue un año malo para la mayoría de las industrias del país; en su pico más bajo, poco menos del 55 por ciento de la economía estaba en crecimiento.

Los últimos 3 datos (casi un año) no son especialmente alentadores, puesto que no se ha podido “despegar” a lo largo de la economía, sino que ciertos subsectores (como manufacturas y automotriz), esconden el estancamiento que otras industrias están presenciando.

“En el margen” es un blog de economía.

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