Hemos platicado en diversas ocasiones y en distintos foros de las tres Reglas de Oro de las Inversiones: Excedentes, Diversificación y Largo Plazo, este último, no tengo duda, es el más difícil de comprender. Aquí una historia.

Tengo un gran y querido amigo que me lleva poco más de veinte años, lo comento pues él hace tiempo que llegó a la edad de jubilación. Es importante señalar que es un hombre con bastante academia siendo entre muchas otras cosas doctor en Medicina. Una persona culta de verdad.

Hace aproximadamente diez años me llama y me comparte que en uno de sus trabajos le van a dar en una sola exhibición su jubilación y quería que lo orientara de qué hacer con su dinero. Estábamos en enero lo recuerdo muy bien. Después de varias preguntas le dije para corroborar: “…entonces lo necesitas para Largo Plazo, ¿es correcto?” a lo que contestó: “…claro…”.

Seguimos conversando un buen rato y ya para despedirnos me dice: “¿entonces con esta inversión si puedo tener el dinero para agosto?” ¡Realmente lo quería golpear! Me desgañité más de media hora explicándole lo que tenía que hacer con sus recursos y para él Largo Plazo eran ¡siete meses! Después de reírnos varios minutos le repetí lo que a continuación escribo en el presente artículo.

Invertir es hacer que tu dinero genere más dinero y no por arte de magia, no, no, no. Hay que ponerlo a trabajar con dos variables a considerar: una es el rendimiento, del que ya hablaremos en otra ocasión, y la otra es el plazo.

Si alguien te ofrece que en unas cuantas semanas o en unos pocos meses vas a obtener grandes ganancias lo que tienes que hacer es salir corriendo en dirección opuesta. Aunque el sentido común nos enseña que el dinero “no se da en las macetas”, a veces es fácil autoengañarnos y caer en trampas como ésta. No te equivoques, para que el dinero crezca y lo haga de una gran manera es indispensable el Largo Plazo.

¿Y cómo se mide esto de los plazos? Muy fácil. Todo lo que sea entre un día y un año es Corto Plazo; el Mediano Plazo va de uno a cinco años; y por ende el Largo Plazo está marcado a partir de cinco años y de ahí al infinito.

En ocasiones, particularmente para economías como la nuestra, se puede aceptar que el Largo Plazo sea de tres años para arriba, aunque siempre será mejor más tiempo.

No olvides que si quieres ver los frutos de una inversión no hay más que tener paciencia y esperar a que el dinero trabaje y genere. Por eso este concepto es Una Regla.

Recuerda, “No es más rico el que gana más, sino el que sabe gastar”.