Las preguntas en el caso del ex diputado asesinado continúan y el meollo del asunto estaría en las respuestas de Edelmiro Sánchez.

Porque fue el último hombre que habló con Hernán Belden por teléfono y además tiene una imagen de personaje oscuro dentro del ámbito político.

Hay quien lo identifica como compadre de Jorge Villalobos, recién nombrado vicecoordinador de la bancada del PAN en San Lázaro y ex secretario particular del presidente nacional panista Gustavo Madero.

Pero también hay quien lo identifica como operador político, con fuertes lazos priistas, dentro de Nuevo León.

Y algo más, tiene un sospechoso pasado porque fue detenido en posesión de 87 kilos de marihuana, siendo hijo de un ex presidente del Colegio de Notarios del Estado, enclave meramente priista durante muchos años.

Por todo ello este hombre debe aclarar ¿por qué pasar por Hernán Belden para llevarlo a la oficina de Ugo Ruiz, si el ex diputado tenía su propia camioneta blindada?

¿Por qué no se quedaron de ver en la oficina de Ruiz? ¿Qué tenía que hacer Edelmiro con Belden?

¿Por qué Belden se bajó de su camioneta blindada cuando podía protegerse en ella? ¿Bajó del vehículo porque vio a alguien conocido?

¿A qué hora está marcada la llamada entre Edelmiro y Belden y quién la emitió?

¿Por qué Edelmiro, al escuchar que Belden era plagiado, le llamó a Ugo Ruiz en lugar de llamar a la Policía?

¿Qué enfureció de verdad a Mauricio?

El alcalde Mauricio Fernández explotó ayer contra el gobernador y el procurador.

Les llamó “hocicones” e “ineptos” y los responsabilizó de haber filtrado a los medios de comunicación la información que él reveló al MP sobre el caso Belden.

Los que conocen al alcalde de San Pedro saben que sólo hay tres cosas en la vida que lo irritan: que lo levanten temprano, cuando no le salen las cosas como él quiere  y cuando advierte de un escenario que lo deja vulnerable.

Hay algo más que dicen los colaboradores de Mauricio Fernández: que cuando maldice, como ayer fue el caso, es que sabe que está en desventaja.

Cuidado en el Hospital Universitario

Hay un fuerte rumor de que en el Hospital Universitario están sucediendo cosas terribles.

Que cuando llegan varios lesionados de bala al nosocomio, en ocasiones llegan inmediatamente detrás hombres con dinero para sacarlos de ahí, frente a militares que resguardan la sede.

Pero salen con la venia de algunos controles médicos, mientras que cadáveres o heridos que llegan como N/N (no identificados) toman el lugar de los que se van y que ya habían sido reconocidos como integrantes de alguna célula delictiva.

Y es que la cantidad de gente que llega a la sala de emergencia de ese nosocomio se multiplicó exponencialmente.

Los médicos a cargo y el personal de enfermería son verdaderos héroes de película en esa sala, donde hay lesionados de bala, de armas punzocortantes, de accidentes viales y laborales, más quienes llegan como pacientes por diversos padecimientos de salud.

Los criminales aprovechan el caos diario.