Qué fácil es prometer, llegar al poder y olvidarse de las promesas que algún día le hiciste a todo un pueblo. Esa es justamente la breve historia, narrada en unos cuantos renglones, de Andrés Manuel López Obrador

Aún recuerdo aquel 1 de diciembre de 2018, en donde, durante un ritual indígena, el presidente López Obrador adquiría “El bastón de mando”, una ceremonia con bastante simbolismo, historia y de gran admiración y respeto, lamentablemente le quedó grande el bastón, pues el país se encuentra sumido en una crisis múltiple: De inseguridad, de salud, de violencia y económica.

En esa misma ceremonia, el titular del Ejecutivo enunció 100 promesas que supuestamente llevaría a cabo durante su Gobierno.

Nos mintió a todos, en la cara, a miles de personas que se encontraban en la plaza del Zócalo capitalino y a quienes veían la transmisión por televisión y redes sociales. A todos nos mintió con descaró; pero no solo eso, lleva haciéndolo durante toda su gestión.

“Yo en el Zócalo, cuando tomé posesión el día 1 de diciembre del 2018, hice 100 compromisos con el pueblo. He cumplido 98, me faltan dos, y uno es el de la centralización del Gobierno federal, que no hemos podido, sobre todo por la pandemia.” Se atrevió a decir la semana pasada; mentiroso y desvergonzado.

Se le olvidó, por ejemplo, que hace tres años dijo: “a mediados del sexenio, ese es mi compromiso, establecer un sistema de salud de primera, de calidad, gratuito, como en Canadá o como en los países nórdicos”.

Ya casi estamos a la mitad del sexenio y el presidente a duras penas puede surtir de paracetamol las clínicas, y eso cuando llega, porque a veces ni eso hay.

¿Será que en el sistema de salud en Noruega o Islandia se quedan sin medicinas? ¿Dejan a los niños con cáncer sin medicamentos o les niegan las vacunas a quienes están en la primera línea frente al COVID-19?

Otra promesa incumplida: la de crear dos millones de empleos. De acuerdo con un estudio realizado por Acción Ciudadana Frente a la Pobreza, durante los primeros tres meses de 2020, 7.7 millones de personas se quedaron sin trabajo, mientras que durante el mismo periodo de 2021 se incrementó la cifra a 10.8 millones.

Lamentablemente el mal manejo de la pandemia y el capricho de Morena de llevar a cabo una reforma de outsourcing, sin importar que esté mal hecha, está hundiendo al país en el desempleo.

Se los dije en comisiones y en el pleno, pero no quisieron escuchar. Ante el desempleo brutal, toman malas decisiones. Es necesario revisar toda la reforma de outsourcing, así como generar un diálogo con los sectores para recuperar trabajos lo antes posible.

En cuanto al aplazamiento de la entrada en vigor, la respuesta es sí. Morena presentó una iniciativa para ampliar el plazo un mes, sin embargo, he propuesto con el respaldo de mi grupo parlamentario, así como también con el del PRI y el PRD, para que entre en vigor hasta el 1 de enero de 2022, con la finalidad de que el registro logre generar certeza laboral y no sea un cuello de botella que provoque desempleo.

No solo se trata de prometer y cumplir caprichos, Morena y el Presidente de la República deben ponerse a trabajar en función de las necesidades de los mexicanos. Más hechos y menos promesas.