La grandeza de un equipo de futbol es determinada por su historia, su palmarés y el momento vigente. Pumas posee todo, pero el último factor clave es el que acaba de conseguir, ser el subcampeón mejor reconocido en la era de los torneos cortos.

Parece perogrullada, pero la verdad es que no se puede vivir absolutamente de recuerdos. Estimado fan, tal vez estés de acuerdo con que al polémica de medir la grandeza de los equipos emblemáticos del balompié mexicano es un debate estéril y por lo general alimentado con las bajas pasiones de quien lo echa a rodar. Es imposible dar un análisis concienzudo si te domina la víscera. Pero si la reflexión alcanza podrás darte cuenta de que no vale lo mismo hablar de épocas pasadas, que de actuales en la mesa de consideraciones.

En otros espacios, este columnista se refiere a los programas de debate deportivo como una estructura rancia donde imperan los gritos y escasean los argumentos. La polémica resulta barata porque el presunto analista se pone la camiseta de fan. Nada más desacertado e inútil. Porque este atuendo tampoco es tan fácil de llevar, como el de conocedor. Son agua y aceite. Se pueden juntar, pero no mezclar. El experto se diluye en fanático, y si es periodista, eructa en reporfan.  Mientras, el fan se devalúa en esnobista al opinar de forma superficial, de lo que no conoce tanto. Entre ambos, el que pierde más es el comentarista, porque exhibe sus carencias como analista, ya que el fan, simplemente adquiere una pose que puede abandonar cuando quiera sin ningún tipo de exigencia. Es por eso que los mejores debates insulsos se hacen en una mesa de cantina, no frente a una cámara de TV.

Todo esto refresca por la manera en que se suscitó la más reciente Final liguera entre León y Pumas, y por la forma de pelear el camino. Como siempre, bajo un ambiente resultadista, los bombos y platillos se los llevó el recién adjudicado monarca guanajuatense, pero también merece un reconocimiento especial el adversario que tuvo, que arribó a la antesala de la gloria con un paso espectacular, y si el futbol como la vida misma se basara en la suerte, tal vez hubiera resultado un excelente Campeón. Sólo que se quedó a unos centímetros de la meta porque el ganador tuvo los argumentos futbolísticos necesarios para poner su nombre en la historia de triunfadores.

Fue una Final soñada para efectos del romanticismo deportivo, es decir, que los contendientes llegaron a este escenario luego de hacer una temporada redonda en su primera fase, como clasificados uno y dos, y para colmo se corona el que acabó como líder. En la Liguilla volvieron a partir casi de cero para arribar al máximo escalón como los mejores.

Los Panzas Verdes obtuvieron su Octavo título de Liga y recuperan para la historia el paso protagónico reeditado en tiempos recientes, luego de que la familia Martínez adquiriera al equipo en 2011, y en los que desde entonces resultó campeón de liga en tres ocasiones.

SUMA DE BONOS

¿Qué sucede en el plano de los números para un subcampeón? Existen parámetros que sirven para ubicar que la vida nunca puede ser igual a cada instante. Sobre todo si se aprovechan o desperdician estos momentos.

Antes de finalizar el torneo regular, donde los auriazules perdieron sólo un juego, para arribar a 32 unidades, ocho menos que La Fiera esmeralda. La parte estelar bien trabajada de los felinos fue el trabajo defensivo del gran estratega Andrés Lillini, y observa cómo incrementó su valor:

El defensa central Johan Vázquez ascendió su valor en el mercado previo de 1.2 millones de dólares al doble, 2.4. Su pareja como bastión, Luis Quintana, subió de 1.9 a 2.1 millones de billetes verdes. El argentino español Nicolás Freire pasó de 1.2 a 2.1 millones de la divisa estadounidense. Alejandro Mayorga, de 720 mil  a 1.4 millones de dólares, y Alan Mozo, de uno a 2.5 millones. Pero en el resto de las líneas también mejoraron las cifras: el volante pampero Fabio Álvarez, salto de 780 mil a 1.2 millones; el extremo izquierdo Sebastián Saucedo. De 660 mil a 1.2 millones, o el caso del pundonoroso mediocampista Juan Vigón, de 1 a 2 millones.

A pesar de quedar como segundo lugar en clasificación general y después de la Liguilla del Guard1anes 2020 —dedicado a los verdaderos héroes de bata que se juegan la vida salvando a mucha gente— los bonos del equipo universitario son superiores en cuanto a valor de marca y de mercado. Son cosas distintas.

El valor en el mercado de un equipo deportivo está formada por activos tangibles, en especial su plantilla, o sea las cartas de sus jugadores, más lo que genera en ingresos contantes y sonantes a la entidad, sus instalaciones, fuentes de ingresos por transmisión de televisión, taquilla, merchandising o parafernalia de diversos productos y accesorios que puedes adquirir, entre otros. La cotización cambia cada día y con cada hecho. El valor de marca integra lo no material, como la cantidad de seguidores, su sentido de pertenencia, la filosofía del club, estilo de juego, la polémica que genera y la imagen de sus integrantes, entre varias cualidades que no se pueden tocar, pero que seguramente sientes. En cada partido, en las formas que emplea dentro y fuera de la cancha, cada equipo se juega su valor de marca, que condiciona su valor en el mercado.

En definitiva, las formas importan. Y mucho. Después de lograr la gesta de remontar la Semifinal contra Cruz Azul después de perder la Ida por 4-0, y lograr una triunfo idéntico en la Vuelta y avanzar por mejor posición en la tabla, Pumas se introdujo a los anales de la leyenda del futbol nacional con un valor de marca muy encendido, y con credenciales revalorizadas, a pesar del sismo inicial sufrido por el equipo, con la partida de Miguel Michel González, y la brillante toma de estafeta de Lillini.

POR UN AÑO CON MEJOR VALOR

Después del punto anterior, estimadísimo fan, quien esto escribe para enviarte un fuerte abrazo, deseándote lo mejor en esta época de fin de año, que no ha sido como ningún otro anterior. Se trata del peor de la historia moderna, a causa de una pandemia que no parece cesar.

Como se trata de la última columna Fan Pro del año, debido a que los siguientes jueves no se publicará tu diario impreso, es momento de decir GRACIAS por dedicar tu valioso tiempo de atención para este espacio que fue concebido por la familia de Reporte Índigo exclusivamente pensando en ti, con el fin de compartir la pasión del deporte, pero también de los ámbitos circunvecinos que confieren en él. Análisis de negocios con enfoque en el fan es lo que muy pocas veces se realiza en la industria, en ocasiones por incapacidad, por ignorancia por una deficiente jerarquización de prioridades.

Que el Año 2021 sea mejor para ti y tus seres queridos, que todos los que componen esta dinámica de vida en el mundo del entretenimiento, privilegien al fan, por sobre todas los otros componentes necesarios, pero dependientes de cubrir el principal objetivo en esta maquinaria de la felicidad. Que todo lo bueno te alcance siempre.

Feliz Nochebuena, Hermosa Navidad y prometedor año nuevo, lleno de salud. Y que si te llegas a afectar por alguna cosa negativa, que sea pasajera, porque hay mucho por hacer y alcanzar en esta y todas las dimensiones posibles.

¡Una lluvia de abrazos para todos!

¿Quién es Héctor Quispe?

Periodista y consultor. Dirige CID Consultoría, casa de soluciones en cifras y contenidos enfocados en el fan y su identidad; es MBA en Dirección y Gestión de Entidades Deportivas, por la Universidad Europea de Madrid, la especialidad de Periodismo Deportivo, por el Programa Prensa y Democracia de la Universidad Iberoamericana. Coordina el Diplomado de Periodismo Deportivo Digital en la Escuela Carlos Septién García, y el de Marketing and Communication for Sports Brands, en la Universidad Anáhuac. Su análisis es consultado por diferentes medios en torno a negocios y deporte: Red Forbes, MedioTiempo, Expansión, El País, Fox News, Telemundo, Foro TV y TUDN, entre otros, además de realizar una supervisión editorial en el diario AM de Querétaro. Publica esta columna cada jueves en Reporte Índigo y colabora los viernes en Índigo Noticias, con Ana María Lomelí.