Hacia dentro de las filas del PRI continúa creciendo la indignación contra el gobierno de Rodrigo Medina por los resultados del 1 de julio.

Hay una hondonada de cuestionamientos:

Que Medina no es traidor, sino incapaz de conocer la debida operación política.

Que el gobernador sí traicionó, porque no hizo el menor esfuerzo para ayudar a sus candidatos, cuando ya es una regla no escrita en el PRI.

Que realmente no tiene malicia, pero su padrino político, Natividad González Parás, sí la tiene.

Que dejó perder al compadre de Enrique Peña Nieto, a Felipe Enríquez, que iba por la Alcaldía de Monterrey, porque bloqueó el proyecto de éste para buscar la gubernatura en el 2015.

Que no le importó que la CTM operara en contra del PRI en Juárez y en Santa Catarina. Pero que además la misma central obrera no movió un dedo para ayudar a movilizar gente en Monterrey.

Que los equipos de promotores del voto le llamaban a los taxistas y éstos no acudían a transportarlos.

Que Medina no tiene idea de lo que significa la operación política.

Que tampoco puso a trabajar a sus funcionarios el día de la elección.

Que el secretario de Gobierno Álvaro Ibarra no operó nada y el Procurador del Estado Adrián de la Garza no tenía listos a los ministerios públicos para levantar actas.

Y también cuentan que el coordinador de campaña de EPN en Nuevo León, el ex secretario de Gobierno Javier Treviño, tampoco tuvo la capacidad operativa para ayudar a que su partido sacara un resultado favorable paraw su candidato presidencial.

¡Ah!… Pero eso sí, fue muy bueno para armar el festejo y contrató fuegos artificiales para la noche del 1 de julio.

Pues se le cebaron los cuetes que había colocado en la Explanada de los Héroes.

Éstas y otras críticas levantó el resultado del 1 de julio entre los priistas, que pensaban ganar en Nuevo León para Enrique Peña Nieto, también proyectaban la victoria en Monterrey, la mayoría en el Congreso del Estado y un triunfo fácil para el Senado.

La verdad es que no importa cuál fue la razón, ahora Medina tendrá todavía más enemigos de los que ya tenía en Nuevo León.

Pero también en la Ciudad de México, porque la cúpula del Comité Directivo Nacional del PRI ya puso en la lista negra al gobernador Rodrigo Medina.

De hecho, muchos priistas no están seguros respecto a que Medina operó en contra del partido, o si realmente no conoce la operación política.

Pero en lo que sí coinciden, es en que habrá consecuencias porque ahora el priismo de Nuevo León es visto como el patito feo a nivel nacional, debido a sus malos resultados electorales.

Incluso ya corre entre los pasillos una advertencia: ‘Que Medina VA AL ISSSTE… ‘Que Medina AL-ISSSTE, SUS MALETAS’…