Flanqueado por océanos y mares, México es, territorialmente, una plataforma logística mundial. A esa posición geográfica y a su riqueza marítima, nuestro país debe gran parte de su progreso económico, social, cultural y político.

La superficie de nuestro territorio marítimo es considerablemente superior a la terrestre: 65 contra 35 por ciento. Es, por tanto, imprescindible que México cuente con un cuerpo armado que salvaguarde la seguridad de nuestros mares y océanos, que custodie nuestras riquezas y proteja nuestra soberanía; cuya solidez institucional, lealtad a la patria y respeto al Estado de Derecho sean imbatibles e incontrovertibles.

Afortunadamente, contamos con él, con la Armada de México, en la Secretaría de Marina. A lo largo de 200 años, nuestros marinos han demostrado estar con las más justas causas, ya frustrando el intento español de reconquistar el país, ya defendiendo los principios liberales de la Constitución de 1857 o respaldando al Ejército Constitucionalista de Carranza. Nuestra Armada repelió dos veces, en cada caso, intentos de invasión por mar de Estados Unidos y Francia.

Nuestros marinos han enfrentado su deber con la responsabilidad y la conciencia de quien sabe que será juzgado por la historia. Por eso, la patria, toda, tiene gran fe y confianza en su Armada, nacida un 4 de octubre de 1821, con la creación, durante la Regencia de Iturbide, de la Secretaría de Guerra y Marina.

Los primeros departamentos Navales: San Blas, Campeche y Veracruz, fueron creados en 1822, ante la amenaza que representaban las fuerzas españolas asentadas en San Juan de Ulúa, que habían desconocido la Independencia.

Y es en el departamento de Veracruz donde se crean los batallones de infantería y artillería de Marina. La primera escuadrilla naval estuvo conformada por las goletas Iguala y Anáhuac, las balandras cañoneras Tuxpan, Papaloapan, Tampico, Tlaxcalteca, Chalco, Chapala, Orizaba, Campechana y Zumpango.

La Secretaría de Marina cuenta en la actualidad con 268 buques y 130 aeronaves, para salvaguardar la soberanía y la vida humana en el mar, defender la integridad del territorio, garantizar el cumplimiento del orden jurídico, y proteger los recursos y el tráfico marítimos, fluviales y lacustres, así como las instalaciones estratégicas.

Hoy, además, participan de manera destacada en la seguridad pública en todas las regiones del país. Nuestros marinos están en las primeras filas, con la misma valentía y la misma vocación de servicio, tanto en la defensa de la patria, como del patrimonio y la vida de cada ciudadano mexicano.

Sus funciones y responsabilidades han aumentado con los años, sin que nos demos apenas cuenta de la importancia de su labor. Le debemos mucho a nuestra Armada y, por eso, honrarla en su Bicentenario es ratificar nuestro apego al Estado de Derecho, federal y democrático, que su lealtad y entrega nos ayudaron a construir.

En el PRI y sus diputados, la Marina tiene aliados.