Para tener un bautizo lo primero que se requiere es obviamente la persona; pero acto seguido es fundamental saber cómo se va a llamar y de allí decimos “ponle nombre al niño” … y por supuesto que rematamos con el apellido.

¿Qué tiene que ver todo esto con el mundo financiero? Pues muy fácil. De la gente que intenta ahorrar a la mayoría le falta un aliciente lo suficientemente poderoso para encontrar la motivación que no lo desvíe del camino del sacrificio del consumo presente por el consumo futuro (una de las más puristas definiciones que tienen los economistas del término ahorro).

Si tenemos claros los objetivos financieros será mucho más sencillo alcanzarlos pues es como si tuviéramos que subir a la azotea de un edificio de ocho pisos. Considerando que el total de escalones fuera de ciento veinte, ¿qué pasa por tu mente cuando vas en el primero? Literalmente lo verías cuesta arriba, pero en la medida que vas avanzando se acerca la meta. Obvio si tienes que subir en unos cuantos minutos necesitarías condiciones atléticas que pocos tienen, por eso es muy importante que planees y te tomes tu tiempo.

Lo importante de todo esto es que cuando llegas al quinto piso llevas más del cincuenta por ciento y lo que siempre sucede es que, viendo más cerca el final de la carrera, aceleraras el paso para llegar cuanto antes.

Exactamente igual ocurre con el mundo financiero. Es fundamental que tengas metas, ambiciosas pero alcanzables, que te permitan darle un sentido a la frase: “deja de gastar en tonterías”; de esta forma podrás lograr prácticamente todo lo que te propongas, llámese auto, vivienda, viaje, estudios, en fin, la lista puede ser interminable.

Y aunque cada uno puede tener diferentes aspiraciones, que es totalmente normal, existen dos Metas Financieras muy particulares que toda la gente debe incluir en su lista: salir de Deudas de consumo (dinero plástico, créditos personales, tandas, etcétera) y el Retiro. No puedes pensar en el viaje de tus sueños a Paris cuando debes ¡cien mil pesos en tarjetas de crédito! Por otro lado, podrías tener miles de objetivos económicos a lo largo de tu vida, pero si no aportas voluntariamente a tu jubilación puede ser que cuando menos productividad tengas requieras seguir trabajando por necesidad y no por gusto.

Establece tus Metas Financieras para que goces el irlas alcanzando. Verás que cada vez es más sencillo disciplinarse para darle sentido al ahorro y a la inversión. No se te olvide: Ponle nombre al niño y que no falte el apellido, es decir qué quieres hacer, en cuánto tiempo y cuál será la aportación que dispondrás para cumplir con todos estos compromisos.

Recuerda, “No es más rico el que gana más, sino el que sabe gastar”.