No cabe duda que entre más detalles se conocen sobre el caso de triple secuestro en el corazón de San Pedro, más se abolla la coraza del supuesto blindaje de Mauricio.

Porque el blindaje no es una protección oficial y tampoco es una defensa, sin excepción, para todos los ciudadanos de San Pedro.

Hay sus excepciones y cada momento salen a la superficie más detalles que hunden alcalde de San Pedro hasta las profundidades de los polémicos pactos y acuerdos con malitos.

Porque hoy se sabe que Bernardo Garza Fernández, sobrino en segundo grado del alcalde Mauricio Fernández, fue privilegiado la madrugada del viernes, luego de que había sido privado de su libertad por hombres armados en Fátima.

Resulta que este hombre no solamente fue el primero que liberaron los delincuentes cerca de las 4:00 horas en Privada Guayalejo.

Sino que también habría sido entregado en su casa de esa calle.

¡Vaya que si Mauricio es un buen negociador!

En cambio, fue hasta las 10:00 horas cuando liberaron a Sebastián Odriozola Canales, sobrino del ex gobernador panista Fernando Canales Clariond.

Y al tercer secuestrado David Villarreal Fernández, ni siquiera lo han entregado.

Pero estas excepciones y el hecho de que Mauricio Fernández siempre sale más informado que cualquiera, incluso al grado de acusar a una víctima de secuestro de que “tiene una larga cola que le pisen”, ya son demasiado para los sampetrinos.

Estas acciones de Mauricio lo han puesto una vez más como el centro de las conversaciones en los círculos empresariales y políticos de San Pedro.

Y no precisamente por su blindaje, sino por su oscurantismo y por las arenas movedizas sobre las que se desplaza The Mayor….

FARSA DEL SEMÁFORO DEL DELITO

El mes pasado el Semáforo del Delito cumplió cuatro años de registrar mes a mes –no la incidencia delictiva como presumen las autoridades- sino en el mejor de los casos el nivel de confianza que los ciudadanos tienen.

Hoy sin duda esta herramienta promovida en el 2008 por la extinta organización Iluminemos Nuevo León requiere un replanteamiento, o en su defecto su jubilación.

La edición más reciente de agosto del Semáforo del Delito da pena ajena: la mayoría de los ilícitos en Nuevo León, según este reporte, están en color verde. Sí,  en verde.

Pero están en color verde no porque haya bajado la incidencia delictiva en el estado, sino simplemente porque los ciudadanos no denuncian aquí ni en todo el país.

Y es precisamente ésta la gran falla del Semáforo del Delito: un reporte que no contempla la cifra negra (los delitos no denunciados) y que sólo se abastece de las denuncias que se presentan en la Procuraduría de Justicia.

En Nuevo León, como ocurre en México, sólo se denuncian dos de cada 10 delitos cometidos.
¿Usted cree que en el mes de agosto pasado en los municipios de Apodaca, Juárez y Escobedo no hubo siquiera un ciudadano que sufriera un cristalazo de su automóvil?

Bueno, según el Semáforo del Delito de la Procuraduría de Justicia y sus promotores, así fue.