En Monterrey “ardió Troya” porque a Opus, una estación de radio dedicada a la difusión del arte, le cambiaron su programación para supuestamente llegar a más público. Esto ha generado un debate entre la élite artística, la administración del medio de comunicación público y declaraciones del gobernador del Estado de Nuevo León.

El gremio lanzó una convocatoria para protestar permanentemente.

Parte de mis retos en el diseño urbano  ha sido incorporar al arte en todo proyecto de infraestructura. Por eso mismo estuve preguntándome varios días, si eso me afectaba o no. Vaya, soy de elegir batallas.

Llegué a la conclusión de que si bien es importante tal defensa y llegar a un sano acuerdo, también que más allá de los medios de comunicación existen muchas otras expresiones que están en el olvido por la falta de recursos y que esa ausencia está impacta directamente a las comunidades. No quiere decir que un problema público sea peor que el otro, pero sí que en este tema de la difusión cultural hay gente que se la está rifando en los barrios llevando el arte y la cultura a pesar de la adversidad que eso representa.

Desde la poesía de paredes de Acción Poética hasta violinistas y pintores consagrados que andan por el centro de la Ciudad, o comparten su vocación artística en el metro u otra forma de transporte público. Grafiteros que toman también a las paredes por lienzos o danzantes en los semáforos.

Por ejemplo, este año mi gran descubrimiento es el colectivo Tirando Esquina (https://www.facebook.com/Colectivo-Tirando-Esquina) compuesto principalmente por Diana y Paco, quienes han acercado la música a los niños y niñas de la Colonia Lomas Modelo, habitada por familias de escasos recursos y de origen indígena, violentada por la crisis de inseguridad.

Los encontramos porque en esa filosofía de pensar que no hay Ciudad sin arte y en honor de mi abuela y al empresario Fernando Maiz (QEPD), quisimos celebrar mi esposo y yo nuestro cumpleaños con esta causa: apoyar a quienes con voluntad y recursos propios hacen de esta urbe una mejor.

Porque la reflexión que me deja esto es que no sólo los gobiernos han sido responsables de relegar al arte como si fuera un accesorio y no algo indispensable para elevar la calidad de vida de la Ciudad, sino también una ciudadanía indiferente hacia esas necesidades reales que se salen de las élites y los gremios cuyas ínfulas de “buen gusto” apagan muchas veces el interés de ese pueblo cuya vocación artística existe y no sólo para el reggeaton (que tampoco tienen nada de “malo”).

Reconozco que Tirando Esquina se la ha rifado desde 2015 en ir a esa colonia con recursos propios, en donde incluso han recuperado el uso del centro comunitario (abandonado por las autoridades) para el proyecto musical que han emprendido con los chavitos de la comunidad. Tan es así que ya tienen pensado en grabar las 10 canciones que han compuesto. Les comparto un pedazo de una canción:

No nos dejan soñar

“En mi barrio todo puede cambiar

si todos cooperamos

y si el gobierno de la mano

estuviera con todos.

Más, más, más, más justicia

más, más, más, más educación

resbaladillas, juegos y futbol

resbaladillas, juegos y rocanrol”

Es que al arte deberíamos de dejar de encerrarlo en vitrinas de aparador para dejar que fluya en las calles, en los barrios, en las colonias. Algo que vaya más allá de la radio, los eventos y los museos.

Por lo mismo, hemos lanzado una campaña de apoyo de recursos económicos para Tirando Esquina. Pensando en hacer que su causa artística, educativa y comunitaria crezca en la Colonia Lomas Modelo. Por eso te pedimos que si te es posible, les regales un donativo al número de tarjeta 4915-6630-1503-3468 (Banorte). En su página de Facebook encontrarás otras formas.

Estamos convencidos que esa es la manera de hacer una mejor ciudad. Estos infantes también nos demuestran eso, una disposición infinita de usar los talentos. Usemos los nuestros para entender que sin arte y sin cultura, no hay Ciudad. No hay.