En el sistema político mexicano, siempre han sido necesarios los pesos y contrapesos de oposición para el control del poder público. Como bien lo dijo Francisco I. Madero, “siempre es peligroso para los pueblos dejar todo el poder en manos de un solo hombre”.

Lamentablemente, la actual administración ha centralizado la toma de decisiones en la figura presidencial, la de López Obrador. Por ello, es necesario que ante el escenario de autoritarismo que se vive en nuestro país, se requieran de figuras que ayuden a equilibrar la balanza democrática.

La siempre llamada oposición, hoy tiene que ser más responsable que nunca. No se trata de dividir al país o de destruir todas las propuestas que el Ejecutivo federal quiera implementar. Hoy el compromiso es buscar mejores condiciones, donde todos los mexicanos estemos integrados en la gran nación que somos.

Sin duda, estamos ante una situación adversa. La pandemia por el coronavirus, la inseguridad y la crisis económica, están poniendo a prueba al gobierno y éste, no ha sabido actuar de manera responsable. Por ello, el anuncio del retorno de Ricardo Anaya a la vida pública es una señal de que las cosas pueden mejorar

Son dos años perdidos los transcurridos en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, donde lamentablemente la corrupción, la pobreza, la inseguridad y la violencia son las principales problemáticas de nuestro país.

Desafortunadamente 81 personas son asesinadas diariamente, las mujeres mexicanas nos sentimos más inseguras. Hay un aumento alarmante en feminicidios de casi el 9 por ciento lo que se traduce en 78 mujeres asesinadas cada mes.

No hay condiciones para generar oportunidades, son 12 millones de empleos perdidos de acuerdo con cifras oficiales, a la par, el número de pobres aumenta drásticamente y se prevé que se incremente en 4.8 millones de personas.

La oposición siempre ha funcionado como ese sistema de contrapeso de los gobiernos. No se trata de palomear todo aquello que remite el Ejecutivo federal, sino de analizar qué será mejor para México.

Quienes conformamos una oposición responsable no estamos en contra de una persona o político, sino de las malas decisiones de este gobierno que cobra la economía, la seguridad y en muchos casos lamentablemente la vida de millones de mexicanos.

No podemos permitir que se destruya a México, no se trata de oposición y gobierno, de buenos y malos, se trata de la defensa de lo que es mejor para todas y todos.

Celebro el regreso de Ricardo Anaya a la vida pública de nuestro país pues hoy se necesita sumar esfuerzos para generar un cambio positivo e inteligente, ser una opción real de las personas que están cansadas del autoritarismo y la mala gobernanza.

Es momento de que juntas y juntos hagamos posible que la realidad de los mexicanos sea distinta a lo que hoy se está viviendo. Necesitamos un país democrático, con instituciones sólidas, en donde impere la seguridad, las oportunidades, la igualdad y que existan mejores condiciones sin alguna distinción; eso se construye y nos toca a todos y todas.