Ver al presidente Barack Obama responder con tal contundencia para crear un grupo que aborde el problema de las violaciones sexuales en EU, me lleva a recordar el dolor de Cecil Gaines, el mayordomo al que da vida el director Lee Daniels con el actor Forest Whitaker en la película ‘The Butler’. 

Cecil nos recordó la segregación social que sufrió la raza negra en Estados Unidos durante todo el siglo XX. La Ley de Derechos Civiles de 1964, propuesta por John F. Kennedy -posiblemente uno de los motivos de su asesinato- no terminó de dar frutos hasta el año 2008, donde el pueblo de Estados Unidos resarció el dolor negro, al elegir al primer presidente afroamericano: Barack Obama.

Y es justo él –Obama- el que decide actuar con un hasta aquí sobre la penosa cifra de violaciones sexuales en este país, que reportan que una de cada cinco mujeres han sido atacadas en la universidad, y que 22 millones de mujeres y 1.6 millones de hombres que viven en ese país han sido victimas de una violación.

La cifras son alarmantes, pero que las agresiones sucedan en el lugar donde se gesta el pensamiento humano, la cuna de las sociedades civilizadas, como lo es la universidad, demuestra que las practicas sexistas en pro de mantener a la mujer sometida y discriminada siguen presentes.

De entre las muchas teorías que tratan de explicar el acto de la violación hay dos corrientes interesantes de considerar: La evolucionista, que trata la biología del ser dentro de un periodo evolutivo, que lo hace actuar de acuerdo a sus genes con relación a su medio. O bien las teorías sociológicas que hablan del ambiente, donde ese ser crece y se desarrolla, y como este ambiente ejerce un efecto sobre su actuar.

En resumen para los evolucionistas el violador nace, mientras que para los sociólogos el violador se hace.

Un estudio hecho por el Dr. Arturo Pereira y la Dra. Marta Zubiaur, donde entrevistaron a 47 violadores que cumplían condena, revela que 46% de estos afirmaron no tener una causa (sexual, venganza, etc.) que motivara su acto. 

Estos resultados apoyan las teorías sociológicas que explican las conductas del violador como un proceso de aprendizaje dentro de un entorno social dado, donde se enseñan valores como la supremacía del hombre sobre la mujer. 

Si la violación es un resultado cultural, educativo y social, tiene razón Obama en preocuparse y ofenderse, y declarar, que la violación no solo atenta contra la victima, sino también contra las familias y la comunidad completa. 

Si el violador sale de esa cultura, de que se está alimentando el pensamiento del hombre. 

La lucha de los derechos de la mujer, muy parecida a la lucha que ha vivido los grupos segregados, tiene un largo camino y un duro trabajo por hacer, para mover las entrañas de un pensamiento arraigado que se alimenta de un marketing que pone a la mujer como objeto de placer.

Hoy las mujeres tienen al hombre mas poderoso del mundo de su lado. Estaremos pendientes de lo que logre este grupo comisionado para resolver este problema.