23 años después de esta privatización, yo le pregunto: ¿cree usted que pagamos mejores precios y tenemos mejores servicios en nuestro servicios de teléfono e Internet?

Los números no mienten y el monopolio Telmex, que sigue ostentando el 98 por ciento del mercado, cobra las tarifas mas caras de entre los países de la OECD.

Sumado a esto, nos brinda un servicio de Internet tercermundista. Aunque aparecemos en el lugar 58 de los 184 países valorados por Speedtest.net en este año, gracias a los “10 mega” de velocidad. La realidad es que la mayoría de los lugares de México apenas cuentan con 1 mega –si bien les va- lo que nos colocaría en los últimos lugares de la lista.

Pero Telmex, ahora América Móvil, no la ha hecho tan mal en términos de negocios. Tiene operaciones en 18 países. Más de 263 millones de clientes de celulares. Más de 30 millones de líneas fijas. Entre otros.

Resulta que esta empresa mexicana, no solo no recibió capital externo, si no que ahora, gracias a sus altos rendimientos, tuvo el poder de comprar otras compañías fuera de México. Además de crear al hombre más rico del mundo, según la lista Forbes. 

Ahora bien, ¿por qué creemos que la única salida de Pemex es abrirse a capitales externos, si esta ocupa el lugar número 14 de entre las empresas más grandes del mundo?

¿Por qué, si Pemex es la empresa petrolera que más utilidades genera por debajo de la Noruega Statoil, no tiene el capital para invertir en las tecnologías que necesita para modernizarse?

¿Por qué, si lo que queremos es mayor competencia y mejores precios, no dejar entrar otras empresas con productos de petróleo que provengan de otros países, para generar un mercado interno competido, sin perder la nacionalidad de Pemex?

Las entradas de dinero y la modernización de la que tanto hablan los expertos, se pueden lograr sin la necesidad de cambiar ningún articulo de la constitución.

Solo se necesita correr a los ineptos que no puedan con el paquete, y contratar a profesionales –aunque sea importados- que estén a la altura de manejar una de las empresas más grandes del mundo.

Como mexicanos pagamos – no con gusto- el sobreprecio de los productos de Pemex, porque sabemos que las utilidad –que no se roban- van a parar al gasto corriente de la nación. Mismo que subsidia la construcción de escuelas, carreteras y demás infraestructura. 

Que de no existir, ¿cómo piensa el gobierno subsanar este déficit fiscal? ¿Qué sigue, IVA del 20 por ciento?

Si México no comienza por abatir la corrupción. Hacer valer su institucionalidad. Si no disminuye su nivel de pobreza para que existan  mas personas pagando impuestos -considerando que solo 4 de cada 10 los pagan-. No podemos apoyar una reforma energética que comparta las utilidades que, aun mal manejadas, hoy pagan nuestras cuentas.

Los mercenarios internacionales están ansiosos por entrar a un país donde las leyes se corrompen con facilidad – pregúntenle a Wal-Mart o a HSBC -.  Esto es igual a altos rendimientos.

O ¿por qué creen que hay tanto circo?